
el diésel y la gasolina están baratísimos en españa (o eso piensan los franceses)
En Madrid y Barcelona el diésel ronda los 1,94 €/l y la gasolina los 1,60 €/l. Para los franceses es una ganga: al otro lado del Pirineo el litro supera los 2,30 € y esta misma semana el 12 % de las gasolineras galas se quedaron secas tras limitar TotalEnergies la gasolina a 1,99 € y el diésel a 2,09 €.
La solución está a pocos kilómetros. Camioneros y conductores normales reactivan la clásica ruta del ahorro: cruzar la frontera y llenar el tanque en España. La diferencia puede rozar el euro por litro, así que las estaciones low cost de Gipuzkoa registran colas kilométricas. Algunos vienen con bidones: la ley permite transportar hasta 60 l por recipiente y 240 l en total.
¿Por qué se vuelven locos los galos por nuestras gasolineras?
Francia tiene una de las cargas fiscales más agresivas sobre los carburantes. El Estado no ha bajado impuestos ni ha tocado los precios, así que el surtidor se dispara. En cambio, España recortó el IVA del 21 % al 10 % el pasado 26 de marzo y blindó la factura de gas, luz y combustibles mientras dure el conflicto.
El resultado: un abismo de hasta 0,70 € por litro que convierte cualquier pueblo fronterizo en un supermercado de gasolina. Los conductores franceses calculan que llenar un depósito de 50 l en España les ahorra entre 35 y 50 €, casi una noche de hotel.
Colas, bidones y la fiebre del «fill up» low cost
La estación Easygas de Irun ha pasado de atender a unos pocos locales a registrar filas de 30 minutos en pleno agosto. Los empleados cuentan que muchos clientes llegan con garrafas de plástico y hasta barriles de 200 l en la cajuela.
La normativa europea permite llevar 240 l de gasolina en envases homologados sin necesidad de etiqueta ADR, así que la práctica es legal si se cumplen las normas de seguridad. El único límite: 60 l por recipiente y bien cerrado.
Europa pone el grito: «¡España, sube ese IVA!»
Bruselas no ve con buenos ojos el IVA reducido. La Comisión ya ha advertido al Gobierno: si no vuelve al 21 % cuando termine la crisis, puede recibir sanciones. Hacienda responde que la rebaja es «temporal y no estructural» y que su prioridad es proteger a familias y autónomos.
Mientras, Alemania limita los precios, Croacia y Hungría bajan impuestos y Francia se hace la sueca. El resultado: España se ha convertido en el supermercado de combustible de Europa y los franceses siguen llegando con las maletas vacías… para llenarlas de gasolina.
