
Descubren vórtices de luz que superan la velocidad de la luz en experimentos israelíes
Un equipo del Technion ha registrado por primera vez vórtices oscuros dentro de una onda luminosa que se desplazan más rápido que la propia luz. El experimento, realizado con un microscopio electrónico de alta velocidad, confirma una predicción de los años setenta sobre la movilidad de estos puntos nulos, sin contradecir la teoría de la relatividad de Einstein. Los vórtices, observados en un material de nitruro de boro (hBN) donde la luz forma polaritones extremadamente lentos, demuestran que estructuras internas de la onda pueden superar el ritmo del patrón general.
¿Qué viaja más rápido que la luz?
Los vórtices observados no son partículas con masa ni portadores de información; son zonas de amplitud nula dentro de la onda, a veces llamadas puntos oscuros. Estas regiones actúan como pequeños huecos que pueden desplazarse a velocidades superiores al frente de la propia onda luminosa, creando la ilusión de superar la velocidad de la luz.
Esta conducta ya había sido anticipada en trabajos de los años setenta, que sugerían que los vórtices podrían moverse más rápido que la onda que los contiene. Sin embargo, hasta ahora no se había conseguido medir directamente este fenómeno, ya que requería una instrumentación capaz de capturar eventos extremadamente breves y de escala nanométrica.
Cómo se detectaron los vórtices oscuros
Los investigadores combinaron un láser de alta precisión con una configuración optomecánica dentro de un microscopio electrónico especializado. Este montaje permitió generar ondas de luz híbridas, conocidas como polaritones, que se propagan a una fracción de la velocidad de la luz en el vacío, aproximadamente 100 veces más lentas. La lentitud del medio facilitó la observación del salto cinemático de los vórtices.
Con la ayuda del microscopio, los científicos registraron la posición de los puntos nulos en intervalos de tiempo de femtosegundos, revelando que los vórtices avanzaban a velocidades que superaban el ritmo de la onda portadora. Este método de detección directa constituye la primera evidencia experimental de un fenómeno previamente solo teórico.
Implicaciones y futuras aplicaciones
El hallazgo no invalida la relatividad de Einstein, pero sí muestra que estructuras internas de una onda pueden comportarse de forma distinta a la del frente de la onda. Esta comprensión abre la puerta a nuevas técnicas de microscopía que podrían explorar procesos ultrarrápidos en física, química y biología, revelando dinámicas antes inalcanzables.
Además, el control de vórtices en materiales como el hBN podría impulsar el desarrollo de dispositivos ópticos basados en nanoestructuras, mejorar la codificación de información cuántica y ofrecer nuevas vías para la investigación de superconductores. La capacidad de observar estos fenómenos en tiempo real promete acelerar la innovación en múltiples campos científicos.
