
descubren la primera gran casa castreña en las Cíes y revelan cómo controlaban el tráfico marítimo
Arqueólogos de la Universidad de Vigo descubren en las Islas Cíes la primera gran casa castreña del archipiélago, conocida como el “castro de Hortas”.
Los sondeos demuestran ocupación continua desde la Edad del Hierro hasta los siglos IX y X d.C., y revelan un gigantesco cuncheiro de casi tres metros de profundidad lleno de cerámicas, conchas y huesos, analizados por la Universidad de León.
Situado en un promontorio escarpado al sur de la isla del Faro, el castro ofrecía una visibilidad perfecta sobre la ría de Vigo, permitiendo controlar las rutas marítimas del Atlántico norte.
Los hallazgos también incluyen muros de los siglos V, VI y de la Alta Edad Media, lo que indica que la función de observación y control siguió activa tras la llegada de los romanos, manteniéndose durante casi un milenio.
Hoy el yacimiento está amenazado por la erosión costera y el creciente turismo, con más de 23.400 autorizaciones de viajeros antes del verano, lo que obliga a reforzar su protección.
una casa castreña gigante que vigilaba el atlántico
El “castro de Hortas” era una vivienda de gran tamaño construida en la cima de la isla, diseñada para observar y gestionar el tráfico de naves que cruzaban la costa gallega.
Su posición estratégica permitía a los habitantes vigilar la entrada de la ría de Vigo y dirigir las rutas comerciales marítimas.
el pozo de comida de tres metros: un tesoro arqueológico
El cuncheiro descubierto llega a casi tres metros de profundidad y contiene miles de fragmentos de cerámica, conchas y huesos, testigos de la intensa vida cotidiana de la base.
Estos restos están siendo estudiados por expertos de la Universidad de León para reconstruir la dieta y el comercio de la época.
¿por qué siguió viva la ruta marítima tras la caída de roma?
Los muros de los siglos V, VI y de la Alta Edad Media demuestran que el sitio mantuvo su importancia como punto de observación y control durante casi mil años después de la presencia romana.
Esta continuidad muestra cómo las comunidades locales gestionaban la movilidad en el litoral gallego mucho antes de los sistemas modernos.
