Descubren nuevos secretos de la civilización tartésica en un pueblo de Badajoz

Descubren nuevos secretos de la civilización tartésica en un pueblo de Badajoz

  • ShadowPulse
  • Mayo 19, 2026
  • 2 minutos

La civilización tartésica es uno de los grandes misterios de la península ibérica. Ahora, un pueblo de Badajoz llamado Guareña está revelando sus secretos.

Guareña es un pueblo de Vegas Altas del Guadiana, Badajoz, con poco más de 6.600 habitantes. Cerca de la desembocadura del río Búrdalo, se encuentra un yacimiento arqueológico que ha sido un enigma durante mucho tiempo.

Tras un sondeo inicial en 2014, los investigadores comenzaron a descubrir piezas y estructuras que 12 años después se han convertido en una ventana fascinante a la cultura tartésica.

Un nuevo hallazgo en el yacimiento de Casas del Turuñuelo

Durante la octava campaña de exploración, los investigadores encontraron un altar con forma de piel de toro, una pieza característica de la cultura tartésica. Este hallazgo se suma a otro del mismo estilo encontrado en una excavación anterior.

La estructura apareció en un pasillo anexo a la 'habitación 100' del yacimiento. Al analizarlo en detalle, los investigadores encontraron restos de ceniza de animales sacrificados sobre él.

¿Por qué es importante este hallazgo?

Este descubrimiento es importante por varias razones. Por un lado, nos permite comprender mejor cómo se estructuraba el yacimiento de Casas del Turuñuelo. Por otro, confirma su enorme riqueza arqueológica y su utilidad para conocer a los tartesios.

La civilización tartésica prosperó en el entorno de las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y Badajoz entre los siglos IX y V a.C. El yacimiento de Guareña se enmarca en la cultura tartésica del siglo V antes de nuestra era.

Otros hallazgos en el yacimiento

Desde que comenzaron los sondeos en la zona en 2014, el yacimiento de Guareña no ha dejado de sorprender a los investigadores. Han encontrado los primeros relieves de rostros humanos de Tartessos, lo que confirma que esta antigua cultura no era anicónica.

Además, han recuperado vajillas y placas de hueso y marfil que decoraban una caja de madera, un patio interior con restos de decenas de animales y pesas de bronce.