descubren huellas de dinosaurio gigantes bajo una cueva francesa

descubren huellas de dinosaurio gigantes bajo una cueva francesa

  • LunaVortex
  • Mayo 22, 2026
  • 2 minutos

Un grupo de paleontólogos de la Universidad de Borgoña encontró tres huellas de dinosaurio en una cueva bajo la meseta del Causse Méjean, en el sur de Francia. Las pisadas tienen entre 166 y 168 millones de años y están increíblemente conservadas, mostrando dedos, almohadillas y hasta marcas de garras.

Las huellas miden unos 1,25 metros de largo, lo que indica que fueron hechas por gigantescos saurópodos, probablemente titanosauriformes de unos 30 metros de longitud y 50 toneladas de peso. Lo más sorprendente es que están en el techo de la cueva: hace millones de años los dinosaurios caminaron sobre un suelo blando que luego se solidificó y, con la erosión del agua, ese suelo quedó como techo.

Los científicos han propuesto un nuevo icnotaxón, Occitanopodus, para clasificar estas huellas tan especiales. El hallazgo muestra que las cuevas kársticas pueden guardar fósiles mejor que los yacimientos al aire libre, lo que sugiere que aún hay mucho por descubrir bajo tierra.

¿cómo llegaron esas huellas al techo?

Hace 166‑168 millones de años, los saurópodos dejaron sus huellas en un sedimento blando. Con el tiempo, ese sedimento se convirtió en roca y, después, el agua erosionó capas inferiores creando una cueva. El suelo donde estaban las pisadas quedó como techo, conservando las marcas.

las huellas más grandes que jamás se hayan visto

Con 1,25 metros de longitud, estas son algunas de las huellas de dinosaurio más grandes del mundo. Su tamaño sugiere que pertenecían a titanosauriformes, unos herbívoros gigantes con cuellos largos y colas enormes.

Los rastros muestran dedos, almohadillas y garras, algo raro en fósiles subterráneos y muy valioso para estudiar la evolución de los saurópodos.

un nuevo nombre para una pista única

Debido a la forma particular de una de las huellas, los investigadores crearon el icnotaxón Occitanopodus, en honor a la región de Occitania donde se encontró.

Este descubrimiento abre la puerta a más hallazgos en cuevas kársticas, que pueden preservar fósiles mejor que los expuestos en la superficie.