descubren la campana de la iglesia de antasava tras 82 años bajo tierra

descubren la campana de la iglesia de antasava tras 82 años bajo tierra

  • ShadowPulse
  • Junio 1, 2026
  • 3 minutos

En agosto de 2024, Laurynas Družas, un agricultor de Antašava (norte de Lituania), encontró una campana a dos metros bajo tierra mientras usaba su detector de metales.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis ordenaron confiscar y fundir todas las campanas para usar su metal en armas. Para evitar que la campana de la iglesia de San Jacinto fuera destruida, los habitantes la ocultaron con la ayuda de caballos, un carro y mucha fuerza.

La campana pesa más de media tonelada, por lo que enterrarla fue una hazaña de resistencia y valentía. La zona cambió con los años, y la memoria del lugar exacto se fue desdibujando.

La historia pasó de generación en generación; la abuela de Laurynas recordaba la zona, aunque no la ubicación exacta. Después de 82 años, Laurynas logró localizarla.

Tras sacarla, la campana estaba casi perfecta, sin signos de deterioro, aunque faltaba el badajo. En agosto de 2025, técnicos polacos la reinstalaron en la iglesia de San Jacinto, conectándola a la campana ya existente para que suene con solo pulsar un botón.

el secreto nazi: cómo enterraron la campana

Los nazis emitieron un decreto para confiscar todas las campanas y fundirlas con fines bélicos, lo que puso en riesgo la campana de Antašava.

Los aldeanos, sin tractores, usaron caballos, un carro y fuerza bruta para enterrar la pesada campana a dos metros de profundidad, ocultándola de los ocupantes.

el hallazgo del 2024: el granjero que desenterró la historia

Laurynas Družas, que compró su primer detector a los 18 años, volvió a buscar en los campos de Antašava y, tras varios intentos, escuchó la señal del metal bajo tierra.

El descubrimiento reveló una campana de 1908, casi intacta, pese a los 82 años bajo el suelo.

de la tumba al campanario: la campana vuelve a sonar

Tras la extracción, la campana mostró muy poco deterioro; solo faltaba el badajo, que aún no se ha encontrado.

En agosto de 2025, técnicos polacos la instalaron en la torre de la iglesia de San Jacinto, conectándola a la campana ya existente para que ambas suenen con un simple botón.