
descubren bloques del faro de alejandría bajo el mar
Unos arqueólogos han encontrado bajo el Mar Mediterráneo enormes bloques que llegan a pesar 80 toneladas, lo que sugiere que forman parte del legendario faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo.
El faro se empezó a construir a principios del siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo I y alcanzaba más de cien metros de altura, con una luz tan potente que los navegantes la veían a decenas de kilómetros.
Gracias al proyecto PHAROS, los equipos han recuperado 22 bloques gigantes mediante grúas sobre barcazas y los han escaneado en 3D para recrear digitalmente la estructura original, descubriendo detalles de su ingeniería y los sistemas de unión que la hicieron tan resistente.
El trabajo se complica porque el agua es turbia, está llena de residuos y el nivel del mar sigue subiendo, lo que hace que cada vez sea más difícil documentar los restos bajo la superficie.
bloques de 80 toneladas que revelan el faro
Los buzos han sacado del fondo del mar bloques de granito y piedra caliza que pesaban hasta 80 toneladas. Estos fragmentos encajan en la arquitectura del faro de Alejandría, como entradas monumentales y plataformas que durante siglos estuvieron ocultas.
El hallazgo permite confirmar que la torre era mucho más colosal de lo que algunos historiadores habían dudado.
cómo la tecnología 3d está devolviendo la maravilla
El proyectoPHAROS utiliza fotogrametría y escáneres para crear un gemelo digital del faro. Cada pieza recuperada se modela en 3D, lo que ayuda a los investigadores a entender cómo encajaban los bloques y qué técnicas de ensamblaje usaron los antiguos constructores.
Esta reconstrucción virtual está cambiando las teorías sobre la altura, la forma y los sistemas de luz del faro.
el peligro del mediterráneo y el futuro del hallazgo
El Mar Mediterráneo se está calentando y la visibilidad bajo el agua disminuye, mientras la costa de Alejandría se hunde lentamente. Estos factores hacen que la tarea de recuperar y documentar los restos sea cada vez más arriesgada.
Aunque la tecnología permite revivir digitalmente una de las mayores maravillas de la Antigüedad, el entorno físico donde permanecen los bloques se vuelve más hostil año tras año.
