
Descubren una batería cuántica que se carga yendo hacia atrás en el tiempo
Imagina un móvil que se recarga solo cada vez que lo miras. Un equipo de científicos ha dado el primer paso para hacerlo realidad: ha creado una fuente de energía que aprovecha el efecto cuántico de retroceder en el tiempo. Cada vez que se mide un sistema cuántico, la medición le mete algo de energía. En lugar de desperdiciarla, los investigadores han ideado un truco para devolver el sistema al pasado y convertir ese ruido en electricidad útil.
El truco consiste en aplicar un pulso de microondas justo después de la medición, como si le dieras al «deshacer» de un videojuego. Al repetir la jugada miles de veces, el sistema empieza a comportarse como si el tiempo corriera hacia atrás y, de camino, libera energía que puede almacenarse en una batería o usar para mover motores del tamaño de un grano de arroz.
Cómo engañar al reloj cuántico
En el mundo de las partículas, el tiempo no siempre va hacia adelante. Los físicos pueden «girar el dial» de un parámetro llamado coherencia y hacer que la partícula parezca volver a su estado anterior. Es como si una moneda que acaba de caer en «cara» volviera a estar girando en el aire. El equipo ha convertido ese truco en un circuito que mide, calcula y corrige la medición en tiempo real, creando un bucle que extrae energía cada vez que funciona.
El secreto está en la segunda ley de la termodinámica: los sistemas tienden al desorden. Si consigues revertir ese desorden, obtienes una ganancia de energía. El experimento demuestra que, cuanto más se acerca el sistema a «retroceder», más electricidad se puede capturar.
De la teoría al cacharro cuántico
Los prototipos ya funcionan en el laboratorio. Consisten en qubits (los bits cuánticos) aislados del exterior y conectados a una antena de microondas. Cada vez que se lee el qubit, el dispositivo envía un pulso que revierte la medición y libera un pequeño paquete de energía. Repitiendo el proceso, se acumula suficiente carga como para alimentar sensores minúsculos o preparar otros qubits para un cálculo.
El sistema es tan versátil que permite elegir cuánto «tiempo hacia atrás» queremos: un poco, mucho o justo el punto medio donde ya no sabes si va para adelante o para atrás. Ahí es donde más energía se puede extraer.
Próximos usos que cambiarán tu día a día
Los investigadores barajan tres aplicaciones inmediatas. La primera es recargar baterías cuánticas que durarían días sin enchufe. La segunda, alimentar motores cuánticos del tamaño de un grano de arroz que moverían nanorrobots dentro del cuerpo humano. La tercera, y quizá la más útil, es preparar estados cuánticos para los futuros ordenadores cuánticos sin gastar tanta energía como ahora.
El objetivo a largo plazo es integrar estos motores en los chips cuánticos para que se autoalimenten con sus propias mediciones, haciendo los dispositivos más baratos y accesibles para todo el mundo.
