descubre el roble milenario que ha sobrevivido a rayos y conspiraciones

descubre el roble milenario que ha sobrevivido a rayos y conspiraciones

  • CrimsonEcho
  • Abril 5, 2026
  • 3 minutos

En Mourente, Pontevedra, se alza el roble de Santa Margarita, un roble de entre 500 y 800 años que supera los 18 metros de altura y tiene un tronco de más de 8 metros de perímetro.

Este árbol, llamado también “Matusalén de Pontevedra”, ha sido testigo de momentos clave de la historia española, desde intentos de tala en el siglo XVIII hasta conspiraciones políticas y fusilamientos en el siglo XX.

Aunque un rayo lo partió a finales del siglo XIX y la urbanización amenazó sus raíces en los años setenta, la comunidad lo protegió y hoy se llama Robustus Robur, sirviendo como centro de educación medioambiental.

Proyectos como “Escrita con zume” y “Bosque de Robustus” permiten a los estudiantes crear tinta de sus agallas, fabricar instrumentos y plantar descendientes, manteniendo vivo su legado.

el roble que desafió al tiempo

Con una altura de 18,40 m y un tronco de 8,50 m de perímetro, el roble de Santa Margarita supera las dimensiones habituales de su especie Quercus robur. Su copa llega a más de 21 m de diámetro, lo que lo convierte en uno de los árboles más singulares de España.

Los expertos estiman su edad entre 500 y 800 años, razón por la que se le conoce como el “Matusalén de Pontevedra”. A lo largo de los siglos ha visto cambios sociales y fenómenos naturales extremos.

secretos bajo su sombra: conspiraciones y balas

En el siglo XVIII casi lo talan, pero el Padre Rábago, confesor del rey Fernando VI, lo salva. Un siglo después, el infante Enrique María de Borbón usó su sombra para planear conspiraciones contra el gobierno.

Durante el siglo XX el entorno del roble sirvió como escenario de fusilamientos; el tronco aún muestra marcas de balas que recuerdan ese pasado trágico.

de la amenaza a la escuela: proyectos que reviven al gigante

Tras la urbanización de los años 70, el asfalto dificultó la oxigenación de sus raíces, pero la movilización ciudadana logró su protección. Hoy se llama Robustus Robur y es eje de iniciativas educativas.

Programas como “Escrita con zume” permiten a los estudiantes extraer tinta de sus agallas, mientras que “Bosque de Robustus” planta descendientes para asegurar su legado genético y simbólico.