
Descubre cómo preparar bacalao a la bilbaína, el plato vasco más sabroso y fácil
El bacalao a la bilbaína destaca por su sencillez y sabor auténtico de la cocina vasca. Con 450 g de lomo de bacalao desalado, cuatro patatas en finas rodajas, ajo, guindilla de cayena y un toque de vinagre de vino blanco, la receta combina ingredientes básicos que realzan el pescado blanco. Se hornean las patatas con aceite de oliva y caldo de pollo durante 45 min, mientras el bacalao se cocina en 12 min. La salsa, preparada con ajo dorado, guindilla y vinagre, se vierte al final, ofreciendo un plato equilibrado y lleno de carácter.
Cómo preparar las patatas perfectas
Para lograr unas patatas crujientes y tiernas, corta las cuatro patatas en rodajas muy finas, de aproximadamente medio centímetro de grosor. Distribúyelas en una fuente apta para horno, añadiendo un hilo de aceite de oliva y una pizca de sal entre capas. Vierte 125 ml de caldo de pollo sobre la base y hornea a 180 °C durante 45 min, removiendo a mitad de tiempo para que se doren uniformemente. El resultado son láminas doradas que absorben el sabor del caldo y sirven de cama ideal para el bacalao.
El secreto de la salsa de ajo y guindilla
Mientras las patatas se asan, prepara la salsa que dará el toque característico al bacalao a la bilbaína. Pela cuatro dientes de ajo y córtalos en láminas finas; sofríelos en dos cucharadas de aceite de oliva hasta que adquieran un tono dorado, sin quemarse. Añade dos guindilla de cayena picadas y remueve rápidamente. Retira del fuego y vierte dos cucharadas de vinagre de vino blanco, mezclando bien para equilibrar la acidez. Reserva la salsa para verterla sobre el pescado justo antes de servir.
Montaje y presentación del plato
Una vez listas las patatas y la salsa, hornea los lomos de bacalao desalado. Colócalos en otra fuente, rocía con un chorrito de aceite de oliva y hornea a 180 °C durante 12 min, hasta que la carne se vuelva opaca y se despegue fácilmente con un tenedor. Para el montaje, sirve una cama de patatas en el plato, coloca encima el bacalao y vierte generosamente la salsa de ajo y guindilla. El contraste entre la suavidad del pescado, la textura crujiente de las patatas y el picante sutil de la salsa crea una experiencia gastronómica única.
