descubre por qué la orquídea serapias perez-chiscanoi está a punto de desaparecer

descubre por qué la orquídea serapias perez-chiscanoi está a punto de desaparecer

  • ShadowPulse
  • Julio 11, 2026
  • 2 minutos

La orquídea serapias perez-chiscanoi es una planta única que solo crece en la cuenca del Guadiana, en Extremadura. Hoy quedan menos de mil ejemplares libres, lo que la convierte en una de las especies más amenazadas de la región.

Se describió por primera vez en 1988 y, tras una revisión en 1990, recibió su nombre definitivo en honor al botánico que la descubrió. A diferencia de otras orquídeas llamativas, esta muestra tonos verdosos que la camuflan entre la hierba, aunque también existen variantes rojas, blancas (en el embalse de Cornalvo) y rosadas (en Aljucén).

Su hábitat son suelos ácidos y sedimentarios que se inundan temporalmente. Cuando el agua desaparece, la planta puede permanecer bajo tierra sin hojas durante años, lo que dificulta su detección antes de obras públicas.

Las principales amenazas son la pérdida de territorio por carreteras y la expansión agrícola, que ya han eliminado cinco poblaciones históricas y dos núcleos clave. Desde 2001 está protegida por el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Extremadura y, a nivel nacional, figura como “vulnerable” en la Lista Roja.

¿por qué está desapareciendo la orquídea serapias?

La pérdida de hábitat es la causa principal: obras viarias y la expansión agrícola han destruido núcleos enteros, reduciendo la población en más de un 20 % en la última década.

Además, la planta necesita suelos ácidos y zonas de inundación temporal; cuando esos lugares se drenan o se convierten en campos de cultivo, la orquídea no sobrevive.

colores sorprendentes que esconden en el campo

Aunque la forma más común es la verde, existen ejemplares rojos con nervaduras púrpuras, blancos en el embalse de Cornalvo y rosados alrededor de Aljucén, lo que aumenta su valor científico.

qué se está haciendo para salvarla

Desde 2001 la especie está catalogada como “en peligro de extinción” en Extremadura, lo que obliga a crear planes de recuperación y a evitar que obras públicas la dañen.

Los técnicos de la Junta de Extremadura y grupos conservacionistas monitorizan los pocos cientos de ejemplares que quedan en la margen derecha del Guadiana, intentando frenar su desaparición.