Descubre cómo un solo linaje neandertal sobrevivió y dominó Europa hace 65.000 años

Descubre cómo un solo linaje neandertal sobrevivió y dominó Europa hace 65.000 años

  • CrimsonEcho
  • Abril 2, 2026
  • 2 minutos

Un estudio reciente ha demostrado que hace unos 65.000 años una única línea genética neandertal logró sobrevivir en el suroeste de Francia y, tras una profunda reducción de la diversidad, se expandió por Europa, sustituyendo a todas las demás poblaciones del grupo. Los investigadores analizaron ADN mitocondrial de fósiles hallados en Bélgica, Francia, Alemania y Serbia, revelando una “gran disrupción” que marcó el fin de la mayoría de los linajes neandertales. El clima glaciar y la escasa variabilidad genética habrían favorecido este proceso, que culminó con la desaparición definitiva de los neandertales tardíos alrededor de los 40.000 años.

Una única línea genética que dominó el continente

Los científicos extrajeron ADN mitocondrial de restos fósiles descubiertos en varios yacimientos europeos y compararon las secuencias con datos publicados previamente. Los resultados mostraron que, tras la última glaciación, solo una población situada en el suroeste de Francia conservó una variante genética que permitió su supervivencia. Esa variante se propagó rápidamente, reemplazando a los linajes del norte que desaparecieron bajo condiciones climáticas extremas.

El papel del clima en la desaparición de los linajes

Hace unos 75.000 años Europa estuvo sumida en un clima glacial severo que afectó principalmente a las poblaciones neandertales del norte. Las bajas temperaturas y la escasez de recursos provocaron una fuerte presión demográfica, mientras que el grupo del suroeste francés encontró refugios más templados. Esta diferencia ambiental favoreció la supervivencia de la única línea genética que, al final, colonizó todo el continente.

Consecuencias genéticas y culturales del cuello de botella

La sustitución de múltiples linajes por uno solo provocó una drástica reducción de la diversidad genética neandertal. Los llamados “neandertales tardíos” compartían un perfil genético casi idéntico desde la península ibérica hasta el Cáucaso, lo que los hizo más vulnerables a cambios ambientales y enfermedades. Esta homogeneidad también limitó la capacidad de adaptación a nuevos retos climáticos que surgieron en los últimos milenios del Pleistoceno.

A pesar de la uniformidad genética, los restos arqueológicos indican una notable diversidad cultural entre los grupos neandertales tardíos. El aislamiento entre poblaciones favoreció la aparición de tradiciones locales diferenciadas, como variaciones en la fabricación de herramientas y en los patrones de uso del fuego. Estos hallazgos sugieren que la cultura pudo haber sido un factor clave para la resiliencia de la única línea sobreviviente.