
descubre el guiso de judiones con curry rojo y langostinos que te flipará
En Semana Santa me escapé a Gredos y aproveché para pasar por Barco de Ávila, famoso por sus legumbres. Allí compré unos judiones de piel finísima y textura mantecosa.
Quería algo diferente al guiso tradicional, así que junté los judiones con langostinos y una cucharada de curry rojo tailandés. El marisco picante y la cremosidad del judión resultan una combinación sorprendente.
Ingredientes (para 4 personas):
- 350 g de judiones de La Granja o del Barco de Ávila
- 15 uds. de langostinos crudos
- ½ ud. de cebolla blanca
- 30 g de pasta de curry rojo
- 100 mL de aceite de oliva
- 100 mL de leche de coco
- 2 L de agua (o suficiente para cubrir)
- Perejil fresco al gusto
- Sal
Dificultad: fácil. Tiempo total: 1 h 45 min (15 min de elaboración + 1 h 30 min de cocción).
La noche anterior pon los judiones a remojo. Al día siguiente pela los langostinos, quita el intestino negro y reserva. Aprovecha las cabezas y cáscaras para hacer un caldo: fríelas con 100 ml de aceite a fuego suave, luego cuece en agua 30 min y cuela.
En otra olla, marca los langostinos a fuego fuerte y reserva. Sofríe la cebolla hasta que esté translúcida, añade la pasta de curry rojo y cocina 2 min. Incorpora el caldo colado, los judiones escurridos y cocina a fuego medio‑bajo 1‑1,5 h sin remover con cuchara, moviendo la olla en círculos.
Cuando los judiones estén tiernos, ajusta de sal, añade los langostinos marcados y un chorrito de leche de coco. Sirve con unas gotas del aceite de langostinos reservado y perejil picado.
¿por qué el curry rojo y los judiones son la pareja perfecta?
El curry rojo aporta un picante aromático que contrasta con la cremosidad de los judiones, creando una sensación de sabor equilibrada y exótica.
Además, el color vibrante del curry hace que el plato sea visualmente atractivo, ideal para compartir en redes.
el truco del caldo de langostinos que potencia el sabor
Usar las cabezas y cáscaras de los langostinos para hacer un caldo concentrado aporta un fondo marino intenso sin necesidad de comprar caldos preparados.
Freír primero las piezas en aceite de oliva libera grasas que, al final, se añaden al guiso para un acabado brillante y sabroso.
