Descubre cómo una ballena muerta alimenta a la vida profunda

Descubre cómo una ballena muerta alimenta a la vida profunda

  • IronFable
  • Mayo 22, 2026
  • 3 minutos

Un cadáver de ballena que se hundió a 1.300 metros de profundidad frente a la Isla de Vancouver sigue alimentando a una comunidad de criaturas del fondo marino, ¡y lleva más de 20 años allí!

Los científicos han visitado el sitio en cuatro ocasiones entre 2012 y 2024, y en las dos últimas han medido que la columna vertebral de la ballena apenas se ha reducido, solo un 1,4 %. Mientras tanto, el número de grupos de animales ha pasado de 29 a 31 entre 2009 y 2023, incluyendo gusanos tubo, almejas y caracoles.

  • Los gusanos Osedax se están alimentando de los huesos, señalando la fase sulfófila del proceso.
  • Se estima que esta fase lleva al menos 21 años y seguirá alimentando bacterias durante al menos una década más.

Sin embargo, el calentamiento de los océanos y la expansión de zonas con poco oxígeno podrían poner en riesgo este ecosistema único.

¿por qué una ballena muerta se vuelve un buffet submarino?

Cuando una ballena gigante se hunde a más de 1.300 metros, su enorme masa ofrece una fuente instantánea de alimento para los organismos que viven en la oscuridad del océano profundo.

En los primeros meses, los carroñeros se comen los tejidos blandos, y después los animales empiezan a vivir de los huesos y la materia orgánica que queda.

los secretos de la fase sulfófila: bacterias que crean sulfuro

Durante la fase sulfófila, bacterias anaerobias descomponen los lípidos de los huesos y generan azufre, creando un entorno donde prosperan gusanos tubo y los famosos gusanos Osedax que se alimentan del hueso mismo.

En el caso estudiado, esta fase ya lleva 21 años y se espera que continúe al menos 10 años más.

amenazas invisibles: cómo el clima cambia el festín del fondo

El aumento de la temperatura del agua y la expansión de zonas de bajo oxígeno en el fondo marino pueden reducir la biodiversidad de estos “restaurantes” naturales.

Los científicos advierten que el cambio climático podría afectar tanto a la ballena caída como a otras especies que dependen de ella.