
Por qué debes guardar los huevos en la nevera aunque no estén refrigerados en el supermercado
Los huevos son un alimento básico en nuestra dieta, pero su correcta manipulación y conservación en casa es crucial para evitar posibles intoxicaciones y que se estropeen demasiado pronto. A pesar de que en los supermercados no estén refrigerados, es importante guardarlos en la nevera en cuanto lleguemos a casa.
La cáscara del huevo es muy porosa, con entre 7.000 y 15.000 microscópicos poros que permiten el intercambio gaseoso con el interior, pero también pueden ser el acceso de bacterias y otros patógenos. La naturaleza recubre la cáscara con un líquido viscoso que se convierte en una especie de membrana o cutícula protectora, que se pierde si se lavan los huevos.
Cómo conservar los huevos correctamente
Para conservar los huevos correctamente, es importante refrigerarlos inmediatamente tras la compra, en cuanto se llegue con ellos a casa. En verano, conviene que la temperatura de la nevera sea, como máximo, de 4º C. Nunca se deben lavar antes de guardarlos, pues destruiríamos la membrana protectora y podríamos favorecer la acumulación de humedad.
Si los huevos están muy manchados con tierra, suciedad o plumas, pueden cepillarse o frotarse suavemente en seco con un cepillo o estropajo delicado. Se conservarán mejor en su propio envase, no es necesario adquirir una huevera o recipiente adicional.
Consejos para manipular los huevos
Un huevo roto o agrietado debe desecharse y comprobar que no ha contaminado a los demás. Es conveniente colocarlos en una balda lejos de alimentos que emitan olores fuertes, donde no los manipulemos salvo cuando necesitemos coger los huevos precisos en cada ocasión.
Sí podemos lavar los huevos en el momento en el que los vayamos a usar, nunca antes. Además podemos desinfectarlos con un producto adecuado, por si se nos cuela algún trocito de cáscara en la preparación y queremos curarnos en salud.
¿Por qué en algunos países se venden refrigerados y en otros no?
En España, como en casi toda Europa, los huevos permanecen a temperatura ambiente en los comercios, pero debemos refrigerarlos nada más llegar a casa. De esta manera se busca evitar los cambios bruscos de temperatura que pueden estropear el huevo y favorecer la condensación en la cáscara, con el riesgo de hongos y patógenos.
