
cuánto costaría una otan sin eeuu: un billón de dólares que europa no tiene
Imagina que tu grupo de amigos pierde al que siempre pone la mayoría del dinero para la fiesta: los demás tendríais que poner mucho más para seguir celebrándola. Pues eso es lo que le pasa ahora a la OTAN si Estados Unidos decide irse. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha lanzado la idea de buscar nuevos acuerdos de seguridad entre los países europeos para no depender tanto de Washington. Pero hay un problema: mantener el escudo defensivo sin la ayuda estadounidense costaría nada menos que un billón de dólares, una cifra que ni siquiera todos juntos podrían pagar de momento.
España, por ejemplo, aún no ha llegado al compromiso de destinar el 5 % del PIB a defensa, algo que piden cada vez con más fuerza dentro de la alianza. Mientras tanto, las tensiones crecen: Trump lleva semanas amenazando con abandonar la OTAN y criticando a sus socios por no poner suficiente dinero. El resultado es que la relación entre Estados Unidos y Europa atraviesa su peor crisis desde que existe la organización.
¿Por qué la factura se dispara sin Estados Unidos?
El Instituto Internacional de Estudios de Seguridad ha hecho las cuentas: si los 32 países miembros quisieran cubrir todo lo que hace ahora EE. UU. en la OTAN, necesitarían 1 billón de dólares adicionales. Esta cantidad incluye comprar aviones, barcos, misiles, satélites y pagar a los soldados que ahora corren a cargo del presupuesto norteamericano. Europa tendría que duplicar o triplicar sus gastos militares, algo que ningún gobierno ve factible en pocos años.
El exembajador de EE. UU. ante la OTAN, Ivo Daalder, resume la situación en una frase: «la OTAN está rota». Según él, la confianza entre aliados nunca había estado tan baja y eso obliga a pensar planes de emergencia por si el mayor contribuyente se marcha.
España entre la espada y la pared
Mientras tanto, España sigue sin cumplir la promesa de llegar al 5 % del PIB en defensa. El Gobierno argumenta que hay otras prioridades como sanidad o educación, pero los socios presionan. Si además hay que añadir una parte del billón de dólares que costaría suplir a EE. UU., el esfuerzo sería aún mayor. De momento, la propuesta de Albares pasa por reducir la dependencia buscando acuerdos separados con Francia, Alemania o Italia, pero sin un cheque gordo detrás es difícil que funcionen.
¿Y si Trump cumple su amenaza?
La Casa Blanca ya ha dejado caer que prepara planes para salir de la OTAN si los demás miembros no suben su aportación. Si eso ocurre, los países europeos se quedarían sin el paraguas nuclear ni los satélites de reconocimiento que aporta EE. UU. Para cubrir ese hueco harían falta años de inversiones y un cambio de mentalidad radical: pasar de ejércitos nacionales a una fuerza europea única con presupuesto compartido. Por ahora, el billón de dólares sigue siendo un obstáculo que nadie parece dispuesto a saltar.
