
cormorán grande: ¿amigo o enemigo de la pesca en España?
El cormorán grande ha pasado de ser una especie protegida en la Unión Europea a estar catalogada como de “Preocupación Menor” por la UICN, aunque en algunas comunidades españolas sigue generando debate.
Los pescadores reclaman medidas drásticas porque consideran que el ave depreda salmones y anguilas, mientras que organizaciones medioambientales advierten que las autorizaciones para cazar hasta 200 ejemplares hasta marzo de 2025 carecen de transparencia.
Los estudios de egagrópilas muestran que más del 50 % de la dieta del cormorán en ríos asturianos está compuesta por salmonidos, con una ingesta diaria de entre 250 y 350 g de peces de 10‑25 cm.
En la Comunidad de Madrid, sin embargo, el ave se alimenta mayoritariamente de especies invasoras como la carpa o la perca, ayudando a controlar su proliferación en humedales artificiales.
El reto actual es gestionar la población migratoria del cormorán con criterios científicos que respeten la legislación europea y garanticen la salud de los ecosistemas acuáticos.
cormorán grande: ¿por qué los pescadores quieren acabar con él?
Los pescadores afirman que el cormorán es un depredador muy eficaz que reduce la población de salmones y anguilas, poniendo en riesgo la pesca local.
En Asturias se ha autorizado la captura de más de 200 ejemplares hasta 2025, argumentando que la especie afecta directamente a los recursos pesqueros.
el lado ecológico: ¿realmente amenaza al salmón?
Los ecologistas señalan que la disminución de salmones tiene causas más complejas, como la contaminación, la sobrepesca y la destrucción de los bosques ribereños.
Además, la Directiva de Aves de la UE solo permite el control letal como última opción, exigiendo pruebas de “perjuicio grave”, requisito que muchos consideran incumplido.
más allá de la polémica: el ave como aliada contra especies invasoras
En la Comunidad de Madrid, el cormorán se alimenta de peces introducidos como la carpa y la perca, contribuyendo a equilibrar los humedales artificiales.
Este papel ecológico sugiere que, bajo una gestión basada en la ciencia, el ave puede ser una herramienta para controlar especies no autóctonas sin dañar la fauna nativa.
