cómo los coches dejaron atrás a los caballos en la guerra

cómo los coches dejaron atrás a los caballos en la guerra

  • ShadowPulse
  • Junio 7, 2026
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En agosto de 1914, cuando los fusiles y cañones empezaron a disparar, la forma principal de mover tropas y cañones seguía siendo a lomo de caballos o en carruajes tirados por ellos.

Sin embargo, ya en la década de 1760 el ingeniero francés Joseph Cugnot diseñó el Fardier de Cugnot, un vehículo de vapor pensado para arrastrar cañones pesados. Medía 7,25 m de largo, 2,19 m de ancho, pesaba 2,8 t vacío y podía llegar a 8 t cargado. Tenía una rueda delantera para la dirección y dos traseras de 1,23 m de diámetro.

En noviembre de 1770, durante las pruebas, el conductor no pudo frenar y estrelló el fardier contra una pared, convirtiéndose en el primer accidente automovilístico de la historia. El proyecto quedó abandonado y el segundo prototipo quedó guardado en el arsenal francés, para ser expuesto años después en el Musée des Arts et Métiers de París.

Casi 100 años después, en 1865, apareció la locomotora de carretera, un vehículo de cuatro ruedas impulsado por vapor. El gobierno francés reguló su circulación en 1866 y, en 1876, el ejército probó una que remolcó cuatro cañones de 16 lb (22 t) a una velocidad de 6‑8 km/h, demostrando su utilidad.

España recibió sus primeras locomotoras Aveling & Porter en 1879, una en Trubia y otra en Cádiz. Con sólo doce locomotoras y 50 soldados se podía sustituir a un convoy de 164 coches, 442 caballos y 314 soldados, mostrando la gran ventaja logística.

En 1897 el ejército francés utilizó un Panhard et Levassor wagonette como coche de mando. En 1903 el ejército español obtuvo su primer coche, un Peugeot Phaeton de 1898 con motor Daimler de 12 CV, donado por el capitán Luis Carvajal. Un año después se compró el primer camión Daimler para la administración militar.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, todos los ejércitos habían dejado atrás los caballos y estaban totalmente motorizados, marcando el fin de la era de la tracción animal en los campos de batalla.

el fardier de cugnot: el primer coche que chocó

Joseph Cugnot creó en 1769 el Fardier de Cugnot, un enorme carro de vapor de 2,8 t vacío y 8 t cargado, pensado para transportar cañones. En 1770, al intentar frenar, el conductor lo estrelló contra una pared, provocando el primer accidente automovilístico registrado.

Aunque el proyecto quedó en el olvido, el segundo prototipo sobrevivió y hoy se exhibe en el Musée des Arts et Métiers de París.

locomotoras de carretera: los trenes de vapor que dejaron atrás a los caballos

En 1865 surgió la locomotora de carretera, un vehículo de vapor de cuatro ruedas que podía arrastrar cargas muy pesadas a 6‑8 km/h. Francia reguló su uso en 1866 y, tras una prueba exitosa en 1876, los ejércitos empezaron a adoptarla.

España recibió sus primeras locomotoras en 1879; con sólo doce unidades y 50 soldados se podía reemplazar a un convoy de 164 coches, 442 caballos y 314 soldados, demostrando su enorme eficiencia logística.

de los carruajes a los coches: cómo el ejército español se modernizó

En 1897 el ejército francés utilizó un Panhard et Levassor como coche de mando. España siguió el paso y en 1903 obtuvo su primer coche militar, un Peugeot Phaeton de 1898 con motor Daimler de 12 CV, donado por el capitán Luis Carvajal.

Un año después, en 1904, se compró el primer camión Daimler para la administración militar, consolidando la transición definitiva de la tracción animal a la motorizada en los ejércitos.