Cierran el 97% de las bateas de mejillones en Galicia por una toxina diarreica

Cierran el 97% de las bateas de mejillones en Galicia por una toxina diarreica

  • LunaVortex
  • Mayo 24, 2026
  • 2 minutos

La industria del mejillón en Galicia se encuentra en una situación crítica debido a la proliferación de una toxina diarreica que ha obligado a cerrar el 97% de las bateas de mejillones en la región.

El Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia, Intecmar, ha decretado el cierre de prácticamente todos los polígonos de bateas debido a la presencia de la microalga Dinophysis acuminata, que genera toxinas lipofílicas conocidas como DSP.

Los mejillones, almejas y berberechos son organismos filtradores que acumulan la toxina en sus tejidos grasos sin enfermar ni sufrir alteración física alguna, lo que hace que la toxina sea invisible para el consumidor.

¿Qué es la toxina diarreica que afecta a los mejillones en Galicia?

La toxina diarreica se produce por la proliferación de la microalga Dinophysis acuminata, que genera toxinas lipofílicas conocidas como DSP. Estas toxinas son termoestables, lo que significa que no se eliminan con la cocción, el vapor ni la congelación.

Los controles del Intecmar son la única barrera entre el producto contaminado y el mercado. Si una persona consume marisco contaminado que no ha pasado los controles, los síntomas aparecen entre 30 minutos y pocas horas después: diarrea intensa, vómitos, cólicos abdominales y náuseas.

Consecuencias del cierre de las bateas de mejillón en Galicia

El cierre golpea a toda la cadena: bateeiros, depuradoras, transportistas, comercializadoras, cocederos y la industria conservera. El 77% del mejillón gallego se comercializa en fresco, lo que significa que cada jornada sin extracción supone pérdidas directas e inmediatas para los productores.

Las conserveras, al no poder abastecerse de mejillón local, deben recurrir a la importación o detener sus líneas de producción. El marisqueo a pie también sufre el impacto, pues la toxina ha alcanzado los bancos marisqueros de playa, lo que impide a los recolectores extraer almejas y berberechos y corta el sustento diario de miles de familias.

Impacto en el ecosistema

El daño no es permanente pero sí significativo. Los depredadores naturales de las rías que se alimentan de bivalvos ingieren la toxina y la propagan por la fauna marina local. Cuando la marea roja termina, miles de millones de microalgas mueren simultáneamente y su descomposición consume oxígeno en el agua, lo que puede provocar episodios locales de anoxia.