científica chilena crea plantas más resistentes a la sequía con técnica genética

científica chilena crea plantas más resistentes a la sequía con técnica genética

  • LunaVortex
  • Abril 23, 2026
  • 2 minutos

La crisis climática y la escasez de agua son dos de los mayores desafíos que enfrentamos hoy en día. Para abordar este problema, una científica chilena ha logrado crear plantas más resistentes a la sequía mediante una innovadora técnica de activación genética.

La investigadora, Francisca Parada, del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) de Chile, ha desarrollado una variante de la tecnología CRISPR que no altera el ADN de forma permanente. Esta técnica se centra en potenciar las defensas naturales de los vegetales para que sobrevivan en entornos con poca disponibilidad hídrica.

¿Cómo funciona la técnica de activación genética?

La técnica utiliza una herramienta molecular denominada CRISPRa (activación de CRISPR), que actúa como un interruptor de precisión. A diferencia de las tijeras genéticas convencionales, este sistema «enciende» genes específicos para que la planta responda mejor ante la falta de agua sin modificar su esencia estructural.

Para esto, se procede a la estimulación del gen NtBRL3, responsable de producir receptores de hormonas fundamentales para el crecimiento vegetal. Los resultados obtenidos con plantas de tabaco como modelo muestran que la expresión de este gen aumentó entre tres y cuatro veces.

Resultados prometedores en la lucha contra la sequía

Los resultados del estudio muestran una mejora drástica en la anatomía de las plantas. Las raíces crecieron hasta cinco veces más que en ejemplares sin tratar y el desarrollo de las hojas fue cerca de cuatro veces superior bajo condiciones adversas. Además, se registró una reducción notable del daño por oxidación y deshidratación.

Un futuro más sostenible para la agricultura

Esta técnica abre nuevas posibilidades para desarrollar cultivos más resilientes frente al cambio climático. Poder modular la respuesta de las plantas al estrés podría contribuir a mantener la productividad agrícola en escenarios de menor disponibilidad hídrica.