por qué el chirrido de tus zapatillas puede ayudar a entender los terremotos

por qué el chirrido de tus zapatillas puede ayudar a entender los terremotos

  • CrimsonEcho
  • Abril 8, 2026
  • 4 minutos

Ese chirrido agudo que sueltan tus zapatillas al girar en el pasillo no es solo un rollo: puede ser la clave para entender cómo se mueven las placas tectónicas durante un terremoto. Un equipo de científicos ha descubierto que el sonido se produce porque la goma no se desliza de golpe, sino en microscópicos pulsos que se pegan y sueltan miles de veces por segundo.

Gracias a cámaras ultra-rápidas y micrófonos especializados, los investigadores vieron que la suela se arruga y ondula a gran velocidad, generando vibraciones que nuestros oíros captan como ese famoso «chirriii». Incluso llegaron a ver mini-relámpagos de electricidad estática cuando la fricción era muy intensa.

El truco está en los dibujos de las suelas: si la goma es lisa, no hay chirrido; si tiene crestas, el ruido se organiza y se vuelve audible. Este comportamiento es muy parecido al de las fallas geológicas cuando se bloquean y liberan energía, justo lo que ocurre en un seísmo. Entender estos pequeños chirridos podría ayudar a prever mejor los grandes movimientos de la Tierra y a diseñar suelas que no desentonen.

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Todo empezó cuando el investigador Adel Djellouli escuchó el constante chirrido de las zapatillas en una cancha. En lugar de molestarse, pensó: «Si esto suena tanto, algo importante debe estar pasando». Así nació un estudio que acaba de publicarse en Nature y que revoluciona lo que sabemos sobre la fricción.

En el laboratorio, el equipo deslizó zapatillas sobre cristal de vidrio mientras grababan a cámara super-lenta. La sorpresa fue mayúscula: la goma no avanza como un bloque, sino que lo hace en mini-frentes de deslizamiento que vibran a la frecuencia exacta del sonido que oímos. Es decir, el ruido no es efecto sonoro, sino la huella sonora del movimiento.

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Durante los experimentos, los científicos detectaron destellos de luz en la zona de contacto. Estos relámpagos en miniatura demuestran que la fricción no solo genera calor y sonido, también electricidad estática. Esa energía extra puede alterar cómo se comporta la suela y, por tanto, el tipo de chirrido que escuchamos.

Además, comprobaron que el diseño de la suela actúa como un director de orquesta: los surcos y crestas organizan las ondas de deformación, haciendo que el sonido sea claro y definido. Si la suela es completamente lisa, las ondulaciones son caóticas y el chirrido desaparece. Esta diferencia es crucial para entender cómo se propaga la ruptura en una falla geológica.

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Los físicos llevan décadas intentando predecir cuándo y cómo se romperá una falla tectónica. El problema es que la fricción a gran escala es tan compleja como los chirridos de mil zapatillas juntas. Al descubrir que los pulsos de deslizamiento se organizan igual en una suela que en una placa, el estudio abre una nueva vía: usar modelos de zapatillas para simular terremotos en el laboratorio.

Estos conocimientos no solo sirven para la geología. También pueden ayudar a crear neumáticos más duraderos, frenos más eficientes o incluso zapatillas silenciosas. Porque, como demuestra el equipo, basta con cambiar el grosor de la goma para mover la frecuencia del chirrido fuera del rango audible. Imagina unas zapatillas que agarran igual pero no suenan nada: la ciencia ya está en marcha.