
Un Boeing 787 con 200 personas a bordo tuvo que aterrizar en Roma porque no entraba en el aeropuerto de Nápoles
Imagina que estás a punto de aterrizar en tu destino después de un largo vuelo y de repente te dicen que no puedes bajar porque el avión es demasiado grande para el aeropuerto. Esto es lo que les pasó a los 231 pasajeros de un vuelo de American Airlines de Filadelfia a Nápoles el 3 de junio de 2025.
El avión, un Boeing 787-9, era ligeramente más grande que el habitual en esta ruta, que normalmente se opera con un Boeing 787-8. La diferencia puede parecer pequeña, pero tiene implicaciones importantes en términos de seguridad aérea.
¿Qué pasó?
El vuelo de American Airlines fue desviado a Roma porque el aeropuerto de Nápoles no estaba preparado para atender un avión de ese tamaño. La aeronave media 63 metros de largo, mientras que el límite máximo permitido en Nápoles es de 61 metros.
El problema no estaba en el tamaño de la pista, sino en las medidas de seguridad. El aeropuerto de Nápoles no tiene la capacidad para dar paso a servicios de emergencia y de extinción de incendios adecuados para un avión de ese tamaño.
¿Por qué fue un problema?
La categoría de los aeropuertos se clasifica en función del tamaño de la pista y de su capacidad para atender servicios de emergencia. En este caso, el aeropuerto de Nápoles solo está preparado para aviones de hasta 61 metros de largo.
¿Qué consecuencias tuvo?
Los pasajeros fueron trasladados en autobús a Nápoles, un viaje que lleva entre dos y tres horas. Un mal menor para un problema que habría sido mucho más grave si la aeronave hubiera tenido algún problema a la hora de aterrizar.
