Así viven las familias israelíes en tiendas de campaña dentro de aparcamientos subterráneos durante la guerra

Así viven las familias israelíes en tiendas de campaña dentro de aparcamientos subterráneos durante la guerra

  • CrimsonEcho
  • Marzo 29, 2026
  • 3 minutos

En la cuarta planta del parking subterráneo del Dizengoff Center, uno de los centros comerciales más concurridos de Tel Aviv, ya no se ven coches ni motos. Las plazas pintadas en el suelo están ocupadas por decenas de tiendas de campaña que se han convertido en el nuevo hogar de familias que buscan protegerse de los constantes bombardeos. Mujeres, niños y ancianos se refugian bajo tierra, improvisando mesas sobre palés, colgando carteles y tendiendo ropa. La vida continúa entre sirenas y alertas, mientras la superficie sufre ataques con misiles que obligan a la población a buscar seguridad en estos espacios improvisados.

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El parking del Dizengoff Center se transforma en refugio

En la planta –4 del parking del Dizengoff Center, las plazas habituales para vehículos se han convertido en una especie de ciudad improvisada. Decenas de tiendas de campaña ocupan el suelo, mientras mesas hechas con palés sirven para comer y trabajar. Los residentes cuelgan carteles escritos a mano y cuelgan ropa en cables, creando un ambiente de comunidad pese al constante sonido de sirenas.

Entre los ocupantes se encuentran familias con niños pequeños, ancianos que no pueden bajar escaleras y personas que prefieren permanecer cerca de sus pertenencias. La falta de refugios convencionales y la incertidumbre de los ataques hacen que muchos opten por instalarse en este espacio subterráneo, donde la seguridad percibida supera la comodidad de sus hogares.

Cómo viven las familias bajo tierra

La rutina diaria se adapta a las limitaciones del entorno. Los residentes organizan mesas sobre palés para compartir comidas, mientras algunos continúan sus actividades laborales mediante clases en línea desde el parking. Profesores como Gal utilizan el espacio para impartir lecciones, evitando interrupciones cada vez que suena la sirena. Incluso se celebran eventos familiares, como sesiones de fotos de boda, que aportan un sentido de normalidad.

Además de la alimentación y el trabajo, el parking alberga una zona de atención médica improvisada, donde se atienden urgencias básicas. Jóvenes se disfrazan para celebrar la festividad de Purim, y se organizan actividades recreativas para aliviar el estrés. Estas iniciativas demuestran la resiliencia de la población, que a pesar del conflicto, busca mantener la vida cotidiana bajo tierra.

Impacto económico y social de la guerra en los comercios

El cierre de los comercios en la superficie ha generado una caída del 20 % al 50 % en la actividad de centros como el Azrieli. Los propietarios observan que la gente prefiere acudir al parking no para comprar, sino para buscar refugio. La disminución de las ventas afecta a empleados y proveedores, ampliando la crisis económica provocada por los constantes bombardeos.

Mientras Tel Aviv enfrenta estos retos, otras ciudades israelíes también han convertido estaciones de autobús y parques en refugios temporales. La presión sobre los recursos de emergencia aumenta, y la población recurre a espacios subterráneos como alternativa segura. Este fenómeno evidencia cómo la guerra transforma la vida urbana, obligando a la sociedad a adaptarse rápidamente a una nueva normalidad bajo amenaza constante.