
Artemisa II ya va camino de la Luna: qué verá la tripulación cuando pase rozándola
La cápsulaOrión Integrity ha dicho adiós a la Tierra. Tras dar más de una vuelta al planeta, su motor principal se encendió durante casi seis minutos y la puso rumbo a la Luna. Ahora va por una trayectoria de retorno libre: si algo falla, podrá regresar sin más, pero una vez pasadas 36 horas la única opción será dar la vuelta a nuestro satélite. La Luna tira de ella con su gravedad y la acercará hasta rozarla antes de que regrese a casa.
Qué verán los astronautas cuando pasen por la cara oculta
Los ingenieros ya saben la hora exacta del sobrevuelo y cómo iluminará el Sol la superficie. Con esos datos están creando un plan de observación lunar para que la tripulación no pierda detalle: cráteres, montañas y zonas que nunca antes ha visto el ser humano de tan cerca.
El módulo europeo que lleva a Orión de viaje
El módulo de servicio europeo es el auténtico motor de la misión. Sus paneles solares dan electricidad, sus depósitos aportan aire y agua, y su motor —un reciclado del transbordador Atlantis— hace los grandes saltos entre órbitas. Cuando termine la aventura se despedirá quemándose en la atmósfera.
Primeros contratiempos a bordo: baño y tablets
Nada más despegar, el baño de la nave dio un error y Christina Koch tuvo que ponerlo a punto. Imagínate cuatro personas encerradas nueve días en nueve metros cúbicos sin un lavabo que funcione. Además, las tablets Surface que usan para leer procedimientos se resistieron al principio. Aún así, todo marcha sobre ruedas en la primera misión con gente a la Luna desde 1972.
