artemis ii ya está más cerca de la luna: así explorará la cara oculta

artemis ii ya está más cerca de la luna: así explorará la cara oculta

  • IronFable
  • Abril 6, 2026
  • 3 minutos

Imagina que te quedas sin cobertura durante una hora, pero en vez de estar en el metro estás flotando en una cápsula a 370 000 km de casa. Eso le va a pasar a los cuatro astronautas de Artemis II cuando su nave se esconda en la cara oculta de la Luna. Durante ese apagón total mandarán fotos y medidas que podrían explicar cómo empezó la vida en la Tierra.

La tripulación —los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen— ya ha superado la mitad del viaje y la Luna se ve más grande que nuestro planeta. Su destino es un lugar que nadie ha pisado: un paisaje lleno de cráteres superpuestos que conserva los golpes del nacimiento del Sistema Solar.

¿Qué esconde la cara que nunca vemos?

Desde la Tierra solo vemos un lado porque la Luna tarda lo mismo en girar que en dar una vuelta alrededor nuestro. El lado oculto no tiene los mares oscuros que conocemos; allí la corteza es más gruesa y el terreno parece un campo de meteoritos congelados en el tiempo. Entre sus cicatrices destacan la cuenca Aitken-Polo Sur, de 2 000 km de ancho, y la formación Orientale, un anillo perfecto para estudiar cómo los impactos masivos deforman la corteza.

Estos cráteres se formaron hace unos 4 000 millones de años, en la época del llamado Bombardeo Intenso Tardío, cuando rocas y cometas caían como balazos sobre la Tierra y la Luna. Aquí viene lo interesante: en nuestro planeta los rastros de esa época los borraron los océanos y los volcanes, pero en la Luna siguen intactos.

Una cápsula del tiempo de 4 000 millones de años

La falta de aire y agua ha convertido la superficie lunar en un archivo histórico. Cada cráter guarda información sobre la energía de los impactos y los materiales que llegaron del espacio. Algunos científicos creen que esos materiales podrían haber traído compuestos químicos que ayudaron a crear las primeras moléculas de la vida en la Tierra.

Durante el apagón de radio los astronautas medirán la radiación cósmica y tomarán imágenes en alta resolución. Los datos ayudarán a entender cómo se repartió la energía en los planetas rocosos y cómo se formaron sus primeras cortezas protectoras.

¿Por qué esta misión puede cambiar lo que sabemos sobre nosotros?

Artemis II no aterrizará, pero su vuelo de reconocimiento abre la puerta a futuras bases en el polo sur lunar. Allí hay hielo de agua que puede convertirse en combustible y oxígeno para viajes más lejanos. Además, estudiar la cara oculta nos enseña cómo sería la Tierra si no hubiera placas tectónicas ni erosión: un escenario perfecto para probar modelos sobre la evolución de planetas habitables.

La próxima vez que mires la Luna recuerda que, en su reverso, hay cuatro humanos a punto de tocar el pasado para entender nuestro futuro.