
Alumnos alquilan gafas inteligentes con IA para hacer trampa en exámenes por 6 dólares al día
El negocio de alquilar gafas inteligentes con IA ha encontrado un nicho lucrativo entre estudiantes que buscan hacer trampa en exámenes. En China, jóvenes pagan entre 6 y 12 dólares diarios por lentes de marcas como Meta y Rokid que responden preguntas de inglés y matemáticas en tiempo real, creando un mercado paralelo difícil de detectar para los supervisores.
Cómo funcionan las gafas inteligentes para copiar en exámenes
Las gafas inteligentes con IA incorporan cámaras casi invisibles y micropantallas que proyectan respuestas generadas por inteligencia artificial. El usuario solo tiene que mirar el enunciado para que el sistema procese la imagen y devuelva la solución en cuestión de segundos. Los modelos más populares, como los de Rokid y Alibaba, se publicitan en redes sociales chinas prometiendo puntuaciones perfectas en pruebas de acceso a la universidad y oposiciones, a pesar de estar explícitamente prohibidos.
La clave del éxito radica en su diseño discreto: muchas versiones carecen de lentes oscuros o marcos voluminosos, lo que permite llevarlas sin levantar sospechas. Los encargados de vigilancia admiten que distinguir unas gafas normales de unas inteligentes requiere entrenamiento específico, algo que la mayoría de los centros educativos aún no poseen.
Un mercado de alquiler que mueve miles de dólares al mes
La demanda ha generado redes de alquiler organizadas donde estudiantes como una joven anónima citada por medios locales no solo usa el dispositivo, sino que también lo renta a compañeros con tarifas que oscilan entre los 6 y 12 dólares dependiendo del modelo y la duración del examen. Los proveedores ofrecen paquetes que incluyen actualización de software y soporte técnico vía mensajería instantánea para resolver fallos en plena prueba.
Este modelo de negocio paralelo ha alcanzado tal escala que algunos empresarios locales han diversificado su inventario con gafas de distintas marcas, asegurando disponibilidad durante temporadas de exámenes nacionales. Según cálculos conservadores, un solo distribuidor puede recuperar la inversión del hardware en menos de dos meses únicamente con alquileres.
Por qué las autoridades luchan por frenar el fraude tecnológico
Aunque tanto exámenes de acceso a la universidad como oposiciones públicas prohíben expresamente dispositivos electrónicos, la falta de protocolos de inspección uniformes convierte la norma en papel mojado. En muchos centros solo se revisan bolsillos y mochilas, pero no se exige retirar gafas por considerarlas parte del atuendo cotidiano.
La situación no es exclusiva de China: en Estados Unidos, el College Board y tribunales han prohibido las gafas inteligentes, pero reconocen que identificarlas requiere tiempo y formación que rara vez se imparte al personal de vigilancia. Mientras tanto, los estudiantes aprovechan esta brecha para adelantarse a las medidas de seguridad, conscientes de que el período de gracia puede cerrarse en cualquier momento.
