
cómo ahorrar con el lavavajillas viviendo en pareja
Somos dos en casa y al principio pensábamos que el lavavajillas era un lujo que no necesitábamos.
Nos costaba llenarlo y, para no ponerlo medio vacío, lavábamos muchos platos a mano.
Después cambiamos de idea, compramos detergente y empezamos a usarlo de forma eficiente, sin malgastar agua ni electricidad.
La clave principal es no encenderlo hasta que esté lleno; aunque solo usemos unos pocos vasos al día, esperamos a acumularlos.
Organizamos los platos y cubiertos ordenadamente, incluso guardamos tapas y utensilios pequeños.
Programamos el lavavajillas en modo ECO y en las horas valle, cuando la luz es más barata, normalmente por la noche.
Así hemos visto una bajada en la factura de la luz y del agua, y ya no lavamos a mano “por si acaso”.
También lo usamos como “almacén limpio”: los platos sucios quedan dentro, la puerta cerrada, y la cocina siempre ordenada.
Con esta rutina el lavavajillas funciona unas tres veces a la semana, siempre lleno, siempre en modo ECO, y nos ahorra tiempo y recursos.
¿por qué esperar a que el lavavajillas esté lleno?
Encenderlo con pocos platos desperdicia agua y electricidad. Al acumular platos durante uno o dos días, cada ciclo aprovecha al máximo el recurso.
el modo eco y las horas valle: la combinación perfecta
El ECO tarda más, pero consume menos agua y luz. Programarlo por la noche, cuando la tarifa es más barata, reduce la factura.
transforma el lavavajillas en tu almacén secreto
Guarda los platos sucios dentro, con la puerta cerrada; así la cocina queda ordenada y sin malos olores, y cuando llegue el momento de lavar, todo está listo.
