
vive la experiencia completa en rioja: vino, bici y chuletillas
En la Rioja Alta, el vino no es solo una bebida, es la historia y la identidad de la zona. En San Asensio, la familia Lecea gestiona una bodega que data del siglo XVI y ha creado una propuesta de enoturismo que combina todo lo que puede gustar a un viajero joven.
Se puede recorrer los viñedos en un coche clásico 4x4 descapotable o, si prefieres moverte con más energía, en una bicicleta eléctrica que te lleva entre las parcelas mientras sientes la brisa. Después del paseo, la recompensa son unas chuletillas al sarmiento, asadas al aire libre con leña de vid, y, si el tiempo lo permite, unas patatas a la riojana.
San Asensio alberga más de trescientos calados subterráneos excavados en el siglo XVI para guardar el vino a unos trece grados. La familia mantiene cuatro de ellos en funcionamiento, ofreciendo una visita que te transporta a los orígenes del vino de Rioja. La experiencia termina con una cata de nueve vinos elaborados con uvas de sus propias parcelas, cada una con matices diferentes.
recorre los viñedos en 4x4 o bici eléctrica
El paisaje de la Rioja Alta se abre ante ti mientras conduces un 4x4 descapotable o pedaleas en una bicicleta eléctrica. Ambas opciones te permiten admirar los hileras de vides y sentir la energía del territorio.
Si eliges la bici, la brisa en la cara y el esfuerzo físico hacen que la visita sea más activa y memorable.
saborea chuletillas al sarmiento y platos típicos
Tras el recorrido, la chuletilla al sarmiento es la estrella del menú: cordero asado sobre leña de vid que le da un sabor ahumado único. También puedes probar las tradicionales patatas a la riojana, un plato sencillo pero contundente.
Estos platos convierten la comida en una parte esencial de la experiencia de la bodega.
explora los calados subterráneos del siglo xvi
Debajo del pueblo, más de trescientos calados excavados en roca guardan el vino a una temperatura constante de 13 °C. La familia Lecea mantiene cuatro de ellos abiertos para que los visitantes sientan el olor, la oscuridad y la frescura del subsuelo.
La visita finaliza con una cata de nueve vinos diferentes, cada uno con su propio carácter, fruto de parcelas situadas a distintas alturas alrededor de San Asensio.
