
La verdad sobre la guerra en los videojuegos de disparos
Los videojuegos de disparos como Call of Duty nos ofrecen una experiencia emocionante y llena de acción, pero ¿qué tan cerca están de la realidad de la guerra? Un desarrollador de juegos de simulación militar, Andrew Barron, nos da una perspectiva única sobre la diferencia entre la guerra en los videojuegos y en la vida real.
Barron, quien trabajó en la creación de la franquicia ARMA, uno de los simuladores militares más realistas del mercado, compartió su experiencia en la Game Developers Conference del 2018. Su trayectoria, que incluye trabajar como modder y diseñador en juegos de simulación, así como servir en la Reserva del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, le da una autoridad única para hablar sobre el tema.
La brecha entre la expectativa y la realidad
Barron habló sobre su experiencia en Afganistán, donde las unidades sufrían entre un 10% y un 20% de bajas debido a los artefactos explosivos improvisados (IED). Los soldados tenían que caminar en fila india, con el primero llevando un detector de metales, para evitar estos peligros. Los insurgentes tendían emboscadas y colocaban explosivos detrás de las coberturas obvias, lo que hacía que la experiencia fuera muy diferente a la que se ve en los videojuegos.
Un joven marine le comentó a Barron que 'esto no es lo que esperaba. Pensé que estaría haciendo locuras de héroe como en Call of Duty'. La mayor parte de las tareas consistían en hablar y caminar con los granjeros locales sobre las pérdidas materiales que habían sufrido, sin que la acción más directa tuviese impacto en las tropas.
La matemática de la guerra
Barron también habló sobre la regla matemática de la guerra real que los videojuegos de disparos se saltan a la torera. En la doctrina militar, si vas a atacar una posición defendida por 30 soldados, normalmente atacas con el triple: 90 soldados. En un nivel de un videojuego, el jugador suele asaltar esa base completamente solo. Esto significa que el jugador realiza el nivel de matanza que en la vida real se distribuiría entre 90 soldados. El juego se vuelve 90 veces más violento porque la única mecánica disponible en la caja de herramientas del desarrollador es disparar.
La importancia de la simulación
Barron apostó por dar forma a ARMA, ya que la dinámica empuja a que el jugador sea más cauto y reacio a entrar en un tiroteo. Además, al permitirte operar junto a docenas de aliados, la experiencia se asemeja a una operación real donde el combate se basa más en el posicionamiento estratégico previo que en el acto de disparar.
