Las últimas palabras de Miguel Hernández antes de morir

Las últimas palabras de Miguel Hernández antes de morir

  • IronFable
  • Mayo 29, 2026
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Miguel Hernández, uno de los grandes poetas españoles del siglo XX, falleció el 28 de marzo de 1942 en la enfermería de la prisión de Alicante, a los 31 años, debido a la tuberculosis. Sus últimas palabras, dirigidas a su esposa Josefina Manresa, fueron: «¡Ay, Josefina! ¡Qué desgraciada eres!». Esta frase resume la tragedia de un hombre que encarnó el sufrimiento de su generación.

Josefina Manresa, nacida en Quesada (Jaén), fue la musa y esposa de Miguel Hernández. Se casaron en 1937 en una ceremonia civil durante la Guerra Civil. Su relación se vio marcada por la separación forzosa: Miguel en el frente y luego en prisión, mientras Josefina criaba a su hijo Manuel Miguel con enormes dificultades.

La vida y obra de Miguel Hernández

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela en 1910 y creció en un entorno humilde de pastores. Apenas tuvo formación académica formal, pero devoró libros con pasión autodidacta. A los dieciséis años ya escribía versos y frecuentaba el Ateneo de Orihuela, donde conoció a Ramón Sijé, figura clave en sus inicios.

Su irrupción en el mundo literario fue deslumbrante. En 1933 publicó Perito en lunas, un libro de estética gongorina, barroca y culterana. Sin embargo, fue en El rayo que no cesa (1936) donde encontró su voz más personal: una poesía intensa, carnal y existencial.

El compromiso con la República y la Guerra Civil

La Guerra Civil marcó un giro decisivo en su obra y en su vida. Hernández se alineó con la República, combatió en el frente y se convirtió en poeta comprometido. De esta etapa nacen Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (escrito en prisión), libros donde el verso se vuelve arma, grito colectivo y testimonio de dolor.

Legado y obras destacadas

Entre sus obras más destacadas se encuentran Nanas de la cebolla, poema dedicado a su hijo, y Cartas a Josefina, testimonio vivo de su amor. Su poesía abandona el hermetismo para volverse directa, popular y cargada de emoción, sin perder profundidad lírica.