
Las últimas palabras de Miguel Hernández antes de morir
Miguel Hernández, uno de los grandes poetas españoles del siglo XX, falleció el 28 de marzo de 1942 en la enfermería de la prisión de Alicante, a los 31 años, debido a la tuberculosis. Sus últimas palabras, dirigidas a su esposa Josefina Manresa, fueron: «¡Ay, Josefina! ¡Qué desgraciada eres!». Esta frase resume la tragedia de un hombre que encarnó el sufrimiento de su generación.
Josefina Manresa, nacida en Quesada (Jaén), fue la musa y esposa de Miguel Hernández. Se casaron en 1937 en una ceremonia civil durante la Guerra Civil. Su relación se vio marcada por la separación forzosa: Miguel en el frente y luego en prisión, mientras Josefina criaba a su hijo Manuel Miguel con enormes dificultades.
La vida y obra de Miguel Hernández
Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela en 1910 y creció en un entorno humilde de pastores. Apenas tuvo formación académica formal, pero devoró libros con pasión autodidacta. A los dieciséis años ya escribía versos y frecuentaba el Ateneo de Orihuela, donde conoció a Ramón Sijé, figura clave en sus inicios.
Su irrupción en el mundo literario fue deslumbrante. En 1933 publicó Perito en lunas, un libro de estética gongorina, barroca y culterana. Sin embargo, fue en El rayo que no cesa (1936) donde encontró su voz más personal: una poesía intensa, carnal y existencial.
El compromiso con la República y la Guerra Civil
La Guerra Civil marcó un giro decisivo en su obra y en su vida. Hernández se alineó con la República, combatió en el frente y se convirtió en poeta comprometido. De esta etapa nacen Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (escrito en prisión), libros donde el verso se vuelve arma, grito colectivo y testimonio de dolor.
Legado y obras destacadas
Entre sus obras más destacadas se encuentran Nanas de la cebolla, poema dedicado a su hijo, y Cartas a Josefina, testimonio vivo de su amor. Su poesía abandona el hermetismo para volverse directa, popular y cargada de emoción, sin perder profundidad lírica.
