
La sociedad del rendimiento: cómo el sistema nos hace responsables de nuestro fracaso
En la sociedad actual, la presión por rendir y optimizarse ha llevado a una paradoja de falsas libertades. El filósofo Byung-Chul Han analiza cómo el modelo económico actual traslada la presión colectiva al plano individual, generando un desgaste invisible.
Según Han, quien fracasa en la sociedad del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda al sistema. Esto significa que asumimos los errores del engranaje como debilidades de nuestra propia mente.
La transición del obrero al empresario de sí mismo
En la sociedad disciplinaria, el control se ejercía de forma externa sobre los cuerpos a través del deber y las prohibiciones. Sin embargo, en la actual sociedad del rendimiento, la dominación se interioriza a través del «poder hacer». El sujeto ya no obedece a un amo ajeno, sino que se impone a sí mismo la obligación de rendir, optimizarse y competir de forma voluntaria.
Esto desemboca en un colapso psicológico al asumir el fracaso como una deficiencia personal y no como una consecuencia de las dinámicas estructurales.
La lógica del sistema neoliberal y la percepción del sufrimiento
La lógica del sistema neoliberal, basada en la productividad, altera la percepción del sufrimiento. Al no existir un opresor visible a quien culpar, la frustración se transforma en culpa directa hacia uno mismo.
El individuo carece de un espacio para canalizar el descontento, lo que alimenta cuadros graves de depresión y agotamiento.
El fin del «nosotros» político en la era digital
Han plantea que la fragmentación del colectivo social desactiva cualquier intento de resistencia organizada. Sin un enemigo claro al que señalar en público, la protesta colectiva se disuelve en una suma de quejas individuales en redes sociales.
La desconexión total es la única vía de escape frente al control de la psicopolítica.
