
Un robot ucraniano defiende una posición durante 6 semanas contra tropas rusas
Un robot ucraniano ha mantenido seguro un cruce vital durante 45 días consecutivos luchando contra asaltos rusos. Este robot, llamado DevDroid TW 12.7, fue fabricado por ingenieros ucranianos y operado desde 16 kilómetros de distancia con la ayuda de drones aéreos.
El robot estaba equipado con una ametralladora y fue capaz de frustrar todos los intentos de ruptura rusos sin sufrir ninguna baja ucraniana. Esto se debe a que no había soldados ucranianos apostados en la zona, lo que evitó pérdidas humanas.
El robot ucraniano que hizo historia
El DevDroid TW 12.7 es un compacto robot de combate sobre orugas fabricado por ingenieros ucranianos con un precio de entre 9.000 y 27.000 euros. Su operador trabajaba desde 16 kilómetros en la retaguardia de la línea de contacto, guiado por drones aéreos que detectaban los movimientos del enemigo y transmitían la información en tiempo real.
El robot estaba equipado con una ametralladora y fue capaz de frustrar todos los intentos de ruptura rusos. La operación sucedió el verano pasado y fue desvelada por primera vez por una investigación que revela una línea de frente entregada sistemáticamente a las máquinas.
La integración de robots en la guerra
Los robots terrestres ucranianos realizan ya el 80 por ciento de todas las tareas logísticas en primera línea, como evacuar heridos, transportar munición y colocar minas. El Ministerio de Defensa ucraniano quiere elevar esa cifra al cien por cien.
La integración de robots en la guerra avanza hacia un enfrentamiento que ningún teórico militar ha ensayado jamás con material real. La posibilidad de que asistamos al primer encuentro entre drones terrestres ucranianos y drones terrestres rusos es cada vez más alta.
Desafíos y limitaciones
Sin embargo, los robots terrestres no son armas milagrosas. La munición se agota más deprisa de lo que puede reponerse, y la carga de las baterías es una crisis operativa sin resolver. El terreno, los escombros y la navegación en una localidad de primera línea destruida exigen un nivel de criterio que la experiencia con drones aéreos sencillamente no desarrolla.
