
El río Éufrates en alerta por cambio climático
La NASA ha detectado una preocupante disminución de los recursos hídricos en la cuenca del río Éufrates, que se extiende por Turquía, Siria, Irak e Irán. Según datos obtenidos por satélites, la reducción de agua dulce en esta zona se debe a factores como la acción humana y los efectos del cambio climático.
Entre 2003 y 2009, se perdieron 117 millones de acres-pie de agua dulce en las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates. Aproximadamente el 60% de esta pérdida se atribuye a la extracción excesiva de agua subterránea.
La sequía del Éufrates
La progresiva sequía del Éufrates llama la atención por su coincidencia con referencias bíblicas que describen el secado de sus aguas como un signo previo al fin de los tiempos. Sin embargo, los expertos señalan que la reducción de agua se debe a factores concretos como la acción humana y los efectos del cambio climático.
La sequía en la región se ve agravada por un contexto climático cada vez más adverso, especialmente en Siria, donde la temperatura media ha aumentado alrededor de un grado en el último siglo, mientras que las precipitaciones mensuales han disminuido en torno a 18 milímetros de media.
El impacto humano
La situación regional se ha visto agravada por el incremento de las temperaturas en Siria, así como por una disminución de las precipitaciones. A esto se añade la fuerte dependencia de millones de personas que continúan necesitando el caudal del río para su supervivencia.
La extracción excesiva de agua subterránea es uno de los principales factores que contribuyen a la disminución de los recursos hídricos en la región. Según la NASA, esta cantidad de agua es suficiente para cubrir las necesidades de entre decenas y más de cien millones de personas en la región cada año.
El futuro del Éufrates
El Ministerio de Recursos Hídricos de Irak ha advertido que el río Éufrates podría llegar a secarse por completo hacia el año 2040. La situación no es completamente nueva, ya que en 2001 la NASA señaló que alrededor del 85% de los humedales que formaban la Media Luna Fértil habían desaparecido como consecuencia de la alta demanda de agua para riego en la región.
