
Project Hail Mary: Brandon Sanderson alucina con la peli de ciencia ficción
Brandon Sanderson, el creador del Cosmere, ha salido del cine con una gran sonrisa después de ver Project Hail Mary. La película, basada en la novela de Andy Weir, le ha conquistado por su ritmo, sus efectos y su capacidad de emocionar.
Sanderson, que ahora mismo escribe los guiones de las pelis de Nacidos de la bruma y de la serie de El Archivo de las Tormentas, analizó al milímetro lo que hicieron Phil Lord y Christopher Miller. Su veredicto: «Es una adaptación de primera. Han convertido el libro en una historia más accesible, menos técnica y más centrada en la relación entre los personajes».
Para él, la cinta es un viaje visual impresionante, con humor, acción y sentimiento a partes iguales. «Es como las clásicas de ciencia ficción de los 80 o 90, pero con efectos actuales. Un 10 de 10 fácil», asegura.
Por qué le encantó el cambio de Rocky
Sanderson celebra que el alienígena Rocky sea aún más gracioso y bromista que en el libro. «Realmente clavaron el equilibrio entre humor y emoción», explica. Eso sí, reconoce que el montaje final es algo rápido y que el giro de que Ryland Grace no es el héroe que parece no impacta tanto como en la novela.
El escritor echa de menos algunos datos científicos que tuvieron que recortar, pero entiende que era necesario para que la película no se hiciera pesada.
¿Qué le faltó y qué sobró?
Sanderson cree que se alargó demasiado el momento en el que Grace y Rocky empiezan a comunicarse. «En el libro funciona genial ver cómo Grace recupera recuerdos y cambia su comportamiento; en la pantalla se nota, pero no tanto», detalla.
Aún así, aplaude que la historia mantenga el espíritu aventurero y la amistad interplanetaria que tanto gustan a los fans.
Una súplica a Hollywood
El autor anima a los estudios a invertir en más pelis como esta. «No existe mejor versión posible del libro de Weir», sentencia. Además, confiesa que está cruzando los dedos para que también se adapte Artemis, la otra novela del mismo escritor.
