
plantas que se multiplican y llenan tu jardín de color
Existen plantas con flores que se reproducen solas, lo que permite que tu jardín esté siempre lleno de color sin que tengas que estar pendiente de la siembra cada primavera.
Entre las más fáciles de cuidar están la caléndula, la amapola, la capuchina, la verbena, el cosmos, la violeta, la lavanda y el alyssum. Estas especies se expanden mediante semillas que caen al suelo o por raíces que se van extendiendo poco a poco.
Lo mejor es que muchas de ellas toleran suelos pobres, soportan el sol y no necesitan riegos constantes, por lo que son perfectas para quien quiere un jardín bonito sin dedicarle mucho tiempo.
Al plantar una de estas especies una sola vez, con el paso de las estaciones la planta volverá a aparecer y, en muchos casos, cubrirá huecos y rellenará espacios vacíos, creando un efecto natural y continuo.
¿quieres un jardín que se cuida solo?
Planta caléndula o amapola y verás cómo cada año aparecen nuevas flores sin que tengas que volver a sembrar.
Estas plantas se reproducen por semillas que caen al suelo y germinan cuando encuentran las condiciones adecuadas.
las flores que se multiplican sin esfuerzo
La capuchina y el cosmos crecen rápido, cubren superficies y vuelven a aparecer cada primavera, incluso en suelos poco fértiles.
La verbena y el alyssum forman ramilletes que atraen polinizadores y se expanden sin ser invasivas.
cómo mantener el color todo el año
La lavanda y la violeta son más lentas, pero su presencia perdura durante años con muy poco mantenimiento.
Al combinar varias de estas especies, conseguirás un jardín que se renueva de forma natural y siempre está lleno de color.
