La planta invasora que está destruyendo la costa española

La planta invasora que está destruyendo la costa española

  • LunaVortex
  • Mayo 27, 2026
  • 2 minutos

Hace 130 años, la uña de gato (Carpobrotus edulis) se introdujo en España para controlar las dunas. Esta planta suculenta originaria de Sudáfrica parecía una solución para fijar dunas y taludes, pero se ha convertido en una de las amenazas más agresivas para la flora y fauna de las costas españolas.

La uña de gato se expandió rápidamente debido a la falta de enemigos naturales en el clima mediterráneo y atlántico. Cualquier fragmento de la planta puede echar raíces en pocos días, lo que ha permitido que se propague de manera descontrolada.

Orígenes y propagación

La uña de gato se plantó por primera vez en España a finales del siglo XIX. Los ingenieros la utilizaron para fijar dunas, taludes y vías de tren debido a su capacidad para crecer rápidamente en terrenos arenosos y pobres.

Sin embargo, la planta se escapó de los jardines y obras en cuestión de décadas. Hoy en día, se encuentra en todo el litoral cantábrico, el Mediterráneo y el entorno de Doñana y las playas de Cádiz.

Impacto en la flora y fauna

La uña de gato está causando graves daños a la flora nativa. Sus densas alfombras impiden que la luz solar llegue al suelo y eliminan físicamente las semillas de las plantas autóctonas. Además, almacena sales en sus hojas suculentas, lo que altera el pH del suelo y lo hace hostil para otras especies.

La planta invasora también está afectando a la fauna. Al sustituir la vegetación nativa, desaparecen los refugios de reptiles como el camaleón común en Andalucía o la lagartija balear. Los insectos locales no se alimentan de esta planta exótica, lo que reduce la población de invertebrados y deja sin alimento a las aves costeras.

Retirada y consecuencias económicas

La retirada de la uña de gato no es sencilla. Los ayuntamientos deben arrancarla a mano cada año porque el uso de herbicidas está prohibido en zonas costeras. Esto supone un coste económico constante para las administraciones.