
cómo pinzar tus plantas para que florezcan como locas en primavera
Conseguir que tus macetas estallen de flores en primavera es más fácil de lo que crees: solo tienes que pellizcar los tallos cuando aún son jóvenes. Así de simple.
Las plantas suelen centrar toda su energía en un solo tallo principal; si dejas que siga creciendo sin tocarlo, se vuelven altas, flacas y con poquitas flores. El truco consiste en cortar esa yema principal para que la savia se reparta entre los brotes laterales y cada uno de ellos acabe produciendo una flor.
El gesto se llama pinzado: coge el extremo del tallo entre el pulgar y el índice y tira con un pequeño tirón. Al perder su yema apical, la planta reacciona sacando dos o tres brotes nuevos donde antes había solo uno. El resultado es una mata más compacta y con el doble o triple de flores.
Cuándo y cómo hacer el pinzado para triunfar
El momento ideal es primavera, cuando los tallos miden unos 15 cm y tienen ya dos o tres pares de hojas formadas. Si esperas demasiado y la planta ya ha empezado a florecer, el efecto ya no es el mismo.
Para pinzar puedes usar los dedos o unas tijeras de podar limpias y afiladas. El movimiento debe ser seco: quita el brote terminal sin dejar restos desgarrados, porque las heridas abiertas invitan a hongos y enfermedades. Recuerda que solo funciona en tallos herbáceos, blandos y flexibles; si el tallo ya está leñoso, no responderá y podrías dañar la planta.
Estas plantas flipan con el pellizco
La mayoría de plantas anuales lo agradecen muchísimo. Las petunias, por ejemplo, pasan de dar unas cuantas flores a crear una auténtica cascada de color. Lo mismo ocurre con los tagetes, las dalias, las zinnias y los geranios.
Las begonias también se benefician, aunque sus tallos son más frágiles, así que pinza con cuidado. Las hierbas aromáticas como la albahaca o la menta responden genial: además de ramificarse, retrasan su floración y mantienen el sabor de las hojas más intenso durante más tiempo.
Plantas que jamás debes pinzar
No todo vale. Las orquídeas, los cactus y las palmeras no se ramifican por pinzado; si lo intentas, lo más probable es que la planta se estropee sin remedio.
Tampoco sirve con plantas cuyo tallo principal ya esté leñoso y maduro. En estos casos, el pellizco no estimula nuevos brotes y solo provoca heridas innecesarias. Fíjate bien en la textura del tallo antes de lanzarte a cortar.
