
peligros de la IA según el nuevo Papa: alerta para todos
El Papa León XIV ha lanzado su primera encíclica, Magnifica Humanitas, para hablar de los grandes peligros que la inteligencia artificial (IA) supone en la sociedad actual.
Al igual que su antecesor León XIII, que en 1891 publicó Rerum novarum para responder a la revolución industrial, León XIV usa este documento para buscar un punto medio entre el capitalismo desenfrenado y el socialismo, pero ahora frente a la revolución digital.
El pontífice advierte que la IA está transformando la gramática de los conflictos, acelerando campañas de desinformación y reduciendo el umbral para usar la fuerza, sobre todo cuando se emplea en sistemas militares vinculados al Pentágono y a grandes empresas tecnológicas.
También señala el riesgo de una destrucción masiva de empleo, pues la IA podría sustituir a millones de trabajadores, obligando a replantear las prestaciones por desempleo y el modelo de bienestar.
Además, recuerda que la “nube” no es mágica: los centros de datos consumen mucha energía, agua y recursos, por lo que se necesita una regulación internacional que garantice la soberanía de los datos y proteja a los jóvenes de plataformas que explotan su atención.
la ia como arma: ¿estamos más cerca de la guerra?
El Papa señala que la IA entra en los procesos bélicos como factor de aceleración, bajando el umbral para usar la fuerza y convirtiendo a las víctimas en simples datos.
Contratos multimillonarios entre el Pentágono y empresas tecnológicas están impulsando sistemas de IA militar, lo que genera una carrera armamentista que el pontífice califica de peligrosa.
empleo bajo ataque: la ia y el futuro del trabajo
Según la encíclica, la IA podría desplazar a un gran número de trabajadores, creando una “multitud de excluidos” rodeados de máquinas que ocupan su puesto.
El Papa pide que se considere el apoyo a los desplazados como un imperativo moral de proporciones históricas.
la nube no es mágica: impacto ambiental y control de datos
Detrás de cada respuesta automática hay una enorme infraestructura que consume energía, agua y recursos, lo que agrava la crisis climática.
Se reclama que los datos generados colectivamente beneficien a la sociedad y no solo a las grandes corporaciones, impulsando una mayor transparencia y soberanía digital.
