cómo los niños llaman ahora a sus abuelos: de 'yayo' a 'oma'

cómo los niños llaman ahora a sus abuelos: de 'yayo' a 'oma'

  • IronFable
  • Abril 2, 2026
  • 3 minutos

A los abuelos ya casi nadie les dice 'yayo' o 'yaya'. Los peques han estrenado nombres nuevos que suenan más modernos y vienen de fuera. Italia, Alemania, Portugal o Brasil han colado sus palabras en los parques españoles y ahora se escucha a los críos gritar '¡Opa!', '¡Oma!' o '¡Nono!' cuando ven llegar a sus abuelos.

El cambio no es solo de moda: en España conviven muchas culturas y los diminutivos extranjeros se han colado en las casas sin pedir permiso. Así han nacido versiones tan curiosas como 'bueli', 'nana' o 'avo', que suenan más frescas que las antiguas 'abuelita' o 'abuelito'.

De dónde salen los nombres 'opa' y 'oma' que tanto se oyen

La culpa de esta revolución la tienen los turistas que se quedan a vivir. Alemanes que se instalan en Baleares llevan décadas llamando opa al abuelo y oma a la abuela. Los niños españoles del barrio los han copiado y ahora es raro no oír estas palabras en cualquier columpio.

El fenómeno creció cuando llegaron familias portuguesas y brasileñas. Con ellas llegaron avo, avó y vovó, versiones que se pegaron a la velocidad del rayo entre los más pequeños.

El 'nono' y la 'nona' arrasan gracias a la tele y a los youtubers

El italianonono y nona se ha metido en casa por la tele y por los vídeos de niños latinos. Suena divertido, es fácil de decir y los críos lo han adoptado sin dudar. En muchas escuelas ya hay más 'nonos' que 'yayos' en las puertas al salir de clase.

Argentina también ha mandado su aporte: allí muchos dicen tata a la abuela y la palabra ha cruzado el charco hasta España, donde empieza a sonar fuerte entre los más adolescentes.

Apodos made in Spain que triunfan sin venir de fuera

No todo es importado. Los niños inventan sus propios nombres cortos y tiernos. El más famoso es bueli, una forma rápida de decir 'abueli' que suena más molón. También está nana, que no tiene traducción directa pero encanta a las abuelas porque parece un apelativo cariñoso sacado de un cuento.

Estas creaciones locales conviven con las extranjeras y forman un diccionario nuevo que cambia cada pocos meses. Lo único seguro es que el cariño sigue siendo el mismo, aunque el nombre suene diferente.