
la nasa tuvo que tapar las ventanas de artemis ii con una camiseta
Imagina que te gastas 24 000 millones de dólares en una nave y acabas tapando las ventanas con una camiseta. Pues eso es lo que le ha pasado a la NASA durante la misión Artemis II. La nave Orión volvía de la Luna cuando el centro de control advirtió de que el sol podía recalentar unas persianas interiores y estropear los cristales.
La solución improvisada fue quitar las persianas y colocar una camiseta en la ventana para hacer sombra. Una chapuza que ha hecho historia en la era espacial moderna.
¿Por qué una camiseta en el espacio?
El problema empezó cuando la nave se giró para un baño de calor controlado. El sol entró de lleno por las ventanas y las persianas, diseñadas para que los astronautas duerman a oscuras, empezaron a absorber calor. El riesgo era que el cristal interior de acrílico, que no aguanta más de 100 °C, se reblandeciera y pudiera romperse, provocando una despresurización.
La tripulación recibió la orden de quitar las persianas y cubrir la luz con lo que tuvieran a mano: una camiseta. Así se evitó que el calor se acumulara contra la ventana.
24 000 millones que no incluyen cortinas anti-calor
Las ventanas de Orión ahorran 90 kg al usar acrílico en lugar de cristal en la parte interior. Eso está genial para el peso, pero no para el calor. La NASA y Lockheed Martin sabían que habría maniobras de exposición solar, sin embargo nadie calculó que las persianas podrían convertirse en una estufa.
El resultado es una imagen inolvidable: cuatro astronautas a casi 400 000 km de la Tierra protegiéndose del sol con ropa de deporte.
¿Qué pasará en Artemis III?
La agencia aún no ha explicado cómo evitará el mismo problema en la siguiente misión. Podrían rediseñar las persianas, cambiar la orientación térmica o, quizá, añadir un punto en la lista de comprobación: «camiseta de recambio en el cajón de estribor».
Mientras tanto, la lección es clara: en el espacio, la imaginación es tan importante como el presupuesto.
