Luciérnagas iluminaban la noche en la era de los dinosaurios

Luciérnagas iluminaban la noche en la era de los dinosaurios

  • IronFable
  • Mayo 18, 2026
  • 2 minutos

Imagina un mundo donde la noche no es completamente oscura, sino que está iluminada por pequeños destellos de luz. Esto es lo que investigadores han descubierto en una piedra de ámbar de 99 millones de años, que contiene el fósil de una luciérnaga macho de apenas 6,6 mm de longitud.

El fósil, encontrado en Myanmar, ha permitido a los científicos estudiar con detalle a uno de los pequeños habitantes de los ecosistemas antiguos. La luciérnaga, bautizada como Cretoluciola birmana, es considerada una pieza clave para comprender la evolución temprana de las luciérnagas.

Un fósil excepcional

El fósil atrapado en el ámbar del norte de Myanmar corresponde a una luciérnaga macho de apenas 6,6 mm de longitud. Su conservación permite distinguir rasgos como los ojos grandes, las antenas finas y una anatomía compatible con los escarabajos luminosos actuales.

La especie ha sido bautizada como Cretoluciola birmana. Su nombre combina la referencia al Cretácico, su pertenencia al grupo Luciolinae y el origen del fósil en Myanmar, país también llamado Birmania.

Luz en la época de los dinosaurios

La explicación está en la bioluminiscencia, una reacción química que transforma energía en luz. En las luciérnagas intervienen el oxígeno, pequeñas moléculas llamadas luciferinas y una enzima denominada luciferasa, encargada de acelerar el proceso dentro del organismo.

El fósil conserva indicios de un órgano de dos partes asociado a esa capacidad luminosa. Este rasgo sugiere que Cretoluciola birmana pudo emitir luz de una forma parecida a la de algunas luciérnagas actuales, iluminando los ambientes nocturnos del Cretácico medio.

Un entorno complejo

Los autores señalan que "el ciclo vital de las luciérnagas requiere una amplia variedad de nichos ecológicos". También apuntan que estos insectos necesitaban hojarasca, fuentes de agua, vegetación baja y arbustos para poner huevos, crecer, alimentarse y reproducirse. La complejidad ambiental del Cretácico de Myanmar habría reunido esas condiciones.