por qué el litro de gasolina sube y baja: la verdad de los precios en las gasolineras low cost

por qué el litro de gasolina sube y baja: la verdad de los precios en las gasolineras low cost

  • NeoLynx
  • Abril 9, 2026
  • 3 minutos

Antes de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, la gasolina costaba unos 1,50 €/l y el diésel 1,40 €/l. En cuanto estalló el conflicto, ambos se acercaron a los 2 €/l. La rebaja temporal de impuestos ha frenado la subida, pero muchos conductores se preguntan si las estaciones se están aprovechando.

La clave está en cómo compran el combustible. Las operadoras utilizan dos métodos: spot (compra diaria al precio del momento) y platts (media de varios días o semanas). Las low cost suelen usar spot, así que sus precios cambian cada día; las grandes apuestan por platts para mantenerlos más estables.

El margen también influye. Las low cost aplican un margen fijo (por ejemplo, 0,10 € por litro) sin importar si el precio sube o baja. Las generales pueden absorber parte de las rebajas fiscales o inflar el precio a sus propias estaciones, algo que ya han denunciado organizaciones de consumidores.

Cómo compran la gasolina las estaciones de servicio

El combustible ya refinado se adquiere de dos formas:

  • Spot: se compra cada día al precio internacional de ese momento. Es muy flexible, pero expone a subidas o bajadas bruscas.
  • Platts: se fija una media semanal o mensual sobre los precios publicados por S&P Global Platts. Se añaden costes de transporte y almacenaje, y el resultado es un precio más estable durante varios días.

Las low cost (Ballenoil, Plenergy, EasyGas) eligen spot; Repsol, Cepsa o BP suelen usar contratos platts.

¿Ganan más cuando el precio se dispara?

No necesariamente. Las low cost aplican un margen fijo por litro. Si compran caro, cobran ese mismo margen; si compran barato, también. «Ni arriesgamos por arriba ni por abajo», resume el CEO de EasyGas. El dinero sirve para pagar nóminas, mantenimiento y dejar un pequeño beneficio.

Con preciosestables es cuando todos —low cost y tradicionales— facturan más, según la patronal CEES. Las fuertes subidas o bajadas reducen sus ganancias porque los conductores repostan menos o buscan la estación más barata.

Por qué a veces no baja el surtidor aunque bajen los impuestos

Cuando el Gobierno rebaja los impuestos, las grandes petroleras pueden no trasladar del todo el descuento. Al vender a sus propias estaciones, controlan el precio final y pueden quedarse con parte de la rebaja. De ahí las denuncias de Facua contra Repsol, Cepsa y BP en los últimos días.

Las low cost, al tener un margen fijo, suelen reflejar antes cualquier cambio en el mercado, aunque también dependen de la cotización spot del día.