
Un jueves en Shenzhen: taxis autónomos y bubble tea por dron
Imagina un lugar donde los taxis se conducen solos y los drones te traen tu bebida favorita. Esto es posible en Shenzhen, una ciudad china que está a la vanguardia de la tecnología. Un jueves cualquiera en esta ciudad puede ser una experiencia futurista.
Recientemente, tuve la oportunidad de visitar Shenzhen y experimentar de primera mano cómo es un jueves en esta ciudad. Mi aventura comenzó con un viaje en un taxi autónomo, seguido de la entrega de un bubble tea por un dron.
Un paseo en taxi autónomo por Shenzhen
Los robotaxis de Shenzhen, operados por Pony.ai, ofrecen conducción autónoma de nivel 4, lo que significa que funcionan sin conductor. Mi experiencia en uno de estos taxis fue sorprendente. La conducción es suave y precisa, y el coche se integra perfectamente en el tráfico de la ciudad.
Una de las principales diferencias con un taxista humano es la velocidad. El robotaxi se mueve a una velocidad prudente, respetando el límite de velocidad y la distancia de seguridad. También es interesante ver cómo el coche interactúa con el entorno, detectando obstáculos y ajustando su ruta según sea necesario.
El bubble tea volador
Mi destino era un quiosco de entrega con drones de Meituan, la app de delivery más popular de China. Al estar lloviendo, tuve dudas de si el servicio estaría operativo, pero el dron llegó con mi bubble tea sin problemas. La entrega se hace con precisión milimétrica, y el dron se coloca justo encima del quiosco para depositar el paquete.
Es importante destacar que el servicio de reparto con drones no es tan común como podría parecer. Aunque hay varios quioscos de entrega en la ciudad, los drones no son una vista cotidiana. Sin embargo, la tecnología ya está disponible y funciona con precisión.
La realidad no es tan futurista (de momento)
La realidad es que, aunque la tecnología está disponible, no es tan extendida como podría parecer. Los repartidores en bicicleta y motos eléctricas siguen siendo la norma en Shenzhen. Sin embargo, es emocionante ver cómo la ciudad está evolucionando y cómo la tecnología está cambiando la forma en que vivimos y trabajamos.
