
josh o'connor vive en una furgoneta camper para huir de la fama
Josh O'Connor tiene dos premios SAG, un Emmy y un Globo de Oro por The Crown y acaba de estrenar Challengers con Zendaya. Aun así, en vez de vivir en hoteles de cinco estrellas, se mete en una antigua furgoneta de reparto que llama Winnie. Con ella recorre Europa y se planta entre rodajes para sentirse dueño de su tiempo y huir del bombardeo mediático.
La furgoneta, una ex-DHL reconvertida en camper, se convirtió en su casa durante tres meses mientras grababa La Chimera en Italia. Allí dormía, cocinaba y leía libros de jardinería dentro de un espacio de apenas unos metros cuadrados. “Me compré la furgoneta para salir de Londres y alejarme de todo”, cuenta. La idea surgió tras encadenar varios proyectos internacionales y sentir que los lujosos hoteles le deprimían.
Viaje exprés de 1.700 km sin gasolina
El regreso desde Italia hasta Inglaterra fue toda una aventura. Sus padres, también amantes de la vida camper, le avisaron: “Repostad antes de entrar al norte de Francia”. Josh pasó de largo una gasolinera llena y la siguiente estaba seca por la huelga. Se quedó tirado en mitad de la autovía, pasó la noche en un pueblo esperando combustible y, cuando por fin arrancó, una avería lo retuvo una semana cerca del Canal de la Mancha. En cuanto le llamaron para repetir una escena en Italia, dio media vuelta con la misma furgoneta.
El interior de Winnie: cocina, libros y plantas
Por fuente, la furgoneta pasa desapercibida; por dentro es un microestudio sobre ruedas. Tiene una pequeña cocina, cama abatible, estufa de leña, luces led y varias plantas que aportan vida. Además, guarda bordados hechos por su madre y libros sobre cocina y jardinería. “Es un hogar lejos de casa”, dice el actor, que se ducha con una bolsa de agua caliente colgada de un árbol cuando no hay instalaciones cerca.
Por qué odia los hoteles de lujo
Durante el entrenamiento de Challengers compartía suites de lujo con Zendaya y Mike Faist, pero cada tarde escapaba a la camper. “Estar en una habitación de hotel no es la mejor condición para mí. Me sentía deprimido”, reconoce. En la furgoneta puede cocinar sus propios platos, organizar el día sin asistentes y reducir la vida a lo esencial. Ese contraste le ayuda a recuperar la normalidad entre semanas de promoción y meses de rodaje.
