
Japón descubre forma de extraer energía infinita del océano
La crisis del petróleo ha llevado a países como Japón a buscar alternativas para asegurar su independencia energética. Un investigador de la Universidad de Osaka ha desarrollado un sistema innovador para extraer energía del océano de manera eficiente.
El sistema, llamado GWEC (Gyroscopic Wave Energy Converter), utiliza un volante de inercia dentro de una boya flotante para capturar la energía de las olas. La clave es su capacidad para ajustar su velocidad de rotación en tiempo real, adaptándose a las condiciones del mar.
Este avance podría ser crucial en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y podría proporcionar energía para miles de hogares.
Cómo funciona el sistema GWEC
El GWEC se basa en un volante de inercia situado dentro de una boya flotante que puede capturar hasta el 50% de la energía de cada ola. La capacidad de ajustar su velocidad de rotación en tiempo real permite que el dispositivo se adapte continuamente a las condiciones del océano.
El investigador Takahito Iida utilizó la teoría lineal de ondas y resolvió el problema acoplado entre el comportamiento del mar, la estructura flotante y el sistema giroscópico. Luego, contrastó los resultados mediante simulaciones numéricas.
Ventajas de la energía undimotriz
La energía undimotriz es una de las grandes promesas del sector energético. Los océanos cubren el 71% de la superficie terrestre y almacenan una enorme cantidad de energía potencial. Además, no genera emisiones de gases de efecto invernadero ni contamina el mar.
Se calcula que por cada metro de altura de las olas se pueden obtener entre 20 y 40 kW de energía. Con una superficie de poco más de dos kilómetros, se podría producir energía para proveer a 20.000 hogares aproximadamente.
Desafíos y futuro de la energía undimotriz
Aunque el sistema GWEC muestra resultados prometedores, todavía queda un largo recorrido para extraer energía del océano de manera eficiente. Será necesario realizar ensayos en tanques de pruebas y en mar abierto para evaluar la resistencia estructural, los costes de mantenimiento y la posible pérdida de eficiencia.
