
Intel se une al megaproyecto Terafab de Elon Musk para fabricar chips en masa
Intel se ha apuntado al proyecto Terafab, la super-fábrica de chips que Elon Musk levanta en Austin. La planta aspira a producir el equivalente a 1 teravatio de cómputo al año para alimentar inteligencia artificial, robots y satélites que se lanzarán desde la Luna.
La compañía liderará el diseño, la fabricación y el empaquetado de los microchips más potentes que se hayan creado jamás. La noticia disparó un 2 % el valor de sus acciones en bolsa y confirma la remontada de un gigante que hace apenas un año parecía perdido.
¿Qué es Terafab y por qué flipa todo el mundo?
Imagina una fábrica con 1.200 máquinas de varios millones de dólares cada una, 1.500 equipos de soporte y 6.000 trabajadores construyéndola. Eso es Terafab: una ciudad del silicio que costará unos 10.000 millones de dólares y tardará entre tres y cinco años en estar lista.
Su misión es fabricar dos tipos de chips. Unos servirán para inferencia y edge computing: ejecutar modelos de IA dentro de robots o coches sin depender de la nube. Los otros serán tan potentes que se usarán para entrenar IA en el espacio, ayudados por catapultas lunares que lanzarán satélites a la órbita terrestre.
Elon Musk y su trío ganador: SpaceX, Tesla y ahora Intel
Elon ha unido a SpaceX, Tesla y xAI en el proyecto. Ahora suma a Intel, la empresa que diseñó los procesadores que llevaron la informática a millones de hogares. Según el CEO Lip Bu-Tan, "Terafab reinventará cómo se construye el silicio".
La alianza llega tras un año de contratos gordos para Intel: millonarios acuerdos con el Gobierno de EE. UU. y con Apple. Gracias a ellos, sus acciones han dejado atrás la caída que sufrieron cuando la fiebre de la IA parecía dejarles fuera de juego.
¿Cómo afectará esto a tu móvil, tu PC o tu futuro robot?
La capacidad de producir 1 TW anual de cómputo significa que en pocos años los dispositivos cotidianos serán mucho más listos. Piensa en móviles que traducen al instante sin conexión, coches que aprenden mientras conducen o robots que trabajan en fábricas sin parar.
Además, los chips de entrenamiento espacial abrirán la puerta a IA que se perfeccione en el espacio y baje a la Tierra lista para revolucionar la medicina, el transporte o el entretenimiento. La carrera por la inteligencia artificial acaba de subir de nivel y Intel quiere liderarla desde la fábrica más grande jamás construida.
