
La guerra de Irán amenazó con encarecer la luz, pero la energía solar está conteniendo el precio de la electricidad
El conflicto en Irán encendió todas las alarmas energéticas: temores a un nuevo salto en la factura de la luz como el vivido tras la guerra de Ucrania. Sin embargo, la combinación de producción solar récord, embalses llenos y viento favorable ha logrado contener el precio del megavatio en las horas centrales del día, evitando por ahora la temida escalada de costes.
[dailymotion=x81h7p2]
Más de 20 000 MW de sol cada mediodía
El pasado 28 de marzo fue un día clave: entre las 12:00 y las 18:00 la fotovoltaica aportó más de 20 000 MW por hora, mientras la importación y el ciclo combinado quedaron en 0 MW. Esta abundancia de energía solar obligó al mercado a fijar precios de 0 €/MWh e incluso valores negativos de -5 €/MWh, algo impensable hace solo unos meses.
El fenómeno se repite en cuanto brilla el sol: la producción renovable cubre la mayor parte de la demanda y reduce la necesidad de gas, el principal termómetro del precio de la electricidad. El resultado es un ahorro indirecto para todos los consumidores, aunque la factura no refleje literalmente esos precios nulos.
Por qué tu recibo no baja a cero
Aunque el mercado diario marque precios de risa, la factura final sigue teniendo costes fijos. El Gobierno reformó en 2024 la tarifa PVPC para que la cotización diaria solo represente el 45 % del precio; el resto depende de futuros mensuales, trimestrales y anuales. Además, los peajes y cargos —que pagan redes, renovables y déficit— siguen aplicándose con independencia del precio horario.
La CNMC recuerda que estos conceptos regulados pueden suponer una parte muy significativa de la factura, por lo que incluso si la electricidad fuera «gratis» en el mercado, los usuarios seguirían pagando una cantidad fija. Solo los clientes con tarifas indexadas o que consuman sobre todo en las horas más baratas notarán un ahorro real.
¿Hasta cuándo durará el efecto pantalla solar?
Los expertos coinciden: mientras duren la primavera y el verano la fotovoltaica seguirá actuando como escudo. La previsión es que la producción siga en máximos y que el gas siga alejado de la generación eléctrica. El verdadero reto llegará con el otoño, cuando baje la radiación solar y se intensifique el uso de ciclo combinado.
Si para entonces el conflicto de Irán sigue presionando al alza los precios del gas, la factura eléctrica podría encarecerse de forma notable. Mientras tanto, instalar placas solares o contratar tarifas indexadas se presenta como la mejor estrategia para aprovechar las horas de sol y blindarse contra futuras subidas.
