
extremadura usa drones para proteger su arroz de la plaga
La región de Extremadura, en España, es conocida por sus extensos campos de arroz, con alrededor de 19.000 hectáreas dedicadas a este cultivo. Sin embargo, la pudenta del arroz, una plaga devastadora, ha estado atacando estos cultivos durante décadas. Para combatirla, la Consejería de Agricultura de Extremadura ha decidido utilizar drones y aviones para tratar los arrozales de manera eficiente.
La pudenta del arroz, un tipo de chinche, ataca el grano durante su fase de llenado y maduración, provocando daños que pueden depremiar significativamente la cosecha. Los agricultores extremeños se enfrentan a una carrera contra el tiempo para salvar sus cosechas antes de que la plaga cause daños irreparables.
¿Qué es la pudenta del arroz y cómo afecta a los cultivos?
La pudenta del arroz (Eysarcoris ventralis) es un hemíptero que ataca el grano durante su fase de llenado y maduración. El daño que produce no siempre es visible en el campo, pero se hace evidente en el molino, donde el insecto deja una mancha oscura conocida como ojo de perdiz, depreciando el producto de forma significativa y reduciendo su valor comercial.
Además de la mancha, los granos atacados presentan un porcentaje más elevado de roturas durante el procesado, lo que multiplica las pérdidas para el agricultor. La plaga afecta tanto a la calidad como a la cantidad de la cosecha, y su ciclo anual obliga a los productores extremeños a vigilar los cultivos semana a semana durante todo el verano.
La evolución de la campaña contra la plaga: de los aviones a los drones
La primera gran operación oficial de tratamiento aéreo contra la pudenta en Extremadura data de 2016, cuando la Junta destinó 430.000 euros para fletar cinco aviones capaces de tratar las 24.000 hectáreas de arrozal en diez días. Sin embargo, con el tiempo, se han incorporado drones para tratar parcelas específicas donde los aparatos más grandes tenían dificultades para operar.
Los resultados han confirmado su eficacia, y desde entonces, los drones son parte fija del operativo. En 2025, los técnicos detectaron un aumento notable en la densidad de la plaga, lo que aceleró la planificación de la respuesta para esta temporada.
Coordinación y ejecución del operativo
La campaña también requiere coordinación con los apicultores de la zona, ya que el tratamiento fitosanitario puede afectar a las colmenas situadas cerca de los arrozales. El protocolo obliga a notificarles con al menos dos días de antelación antes de cada pasada aérea. Solo en el entorno de los arrozales extremeños se contabilizan alrededor de 250.000 colmenas cuya actividad depende de que la operación se ejecute con precisión.
