
euphoria pierde el norte: la serie ya no sorprende como antes
Euphoria llegó como la serie que todos comentaban, con una estética visual muy impactante y una historia que se sentía diferente dentro del drama adolescente. En su primera temporada, la trama giraba alrededor de Rue Bennett, interpretada por Zendaya, y lograba equilibrar crudeza y belleza.
Con el tiempo, ese equilibrio se rompió. Lo que antes parecía arriesgado se volvió excesivo y la serie empezó a perder el rumbo, generando rechazo entre los fans.
Un punto clave fue la historia entre Nate Jacobs y Tyler, donde Nate agrede brutalmente a un chico y lo manipula sin que nadie investigue, rompiendo la credibilidad de la serie.
La tercera temporada ha sido considerada la peor, y la segunda no hizo más que amplificar los problemas. Un ejemplo es el episodio “Quédate quieta como un colibrí”, brillante por la actuación de Zendaya y su Emmy, pero que muestra a Rue perdiendo una maleta llena de drogas y escapando sin consecuencias.
Además, la serie incluye excesos como una obra de teatro escolar con un despliegue digno de Broadway y tramas diseñadas solo para impactar, lo que hace que el drama resulte difícil de creer.
Muchos culpan al creador Sam Levinson, que decidió prescindir de una sala de guionistas y apostar por un enfoque más personal, lo que se percibe en pantalla como impulsivo y sin una construcción sólida.
¿qué le pasó a la magia de euphoria?
En la primera temporada, Euphoria combinó una estética visual única con una historia centrada en Rue y su lucha contra la adicción, manteniendo un equilibrio que atrapó a los adolescentes.
Con las siguientes temporadas, ese equilibrio se perdió; los excesos y decisiones narrativas forzadas empezaron a alejar a la audiencia.
los errores que arruinaron la tercera temporada
La tercera temporada recibió críticas negativas, señalando tramas incoherentes como la de Nate y Tyler, donde la violencia se muestra sin consecuencias ni investigación.
El episodio “Quédate quieta como un colibrí” muestra a Rue perdiendo una maleta de drogas y escapando sin repercusión, un ejemplo de los giros absurdos que debilitan la credibilidad.
¿por qué el creador dejó que todo se desmoronara?
Sam Levinson optó por trabajar sin una sala de guionistas, confiando en un enfoque personal que resultó en una narrativa impulsiva y falta de cierre para varias tramas.
Esta ausencia de estructura se refleja en escenas exageradas, como una obra escolar al estilo Broadway, que parecen diseñadas solo para impactar visualmente.
