embalse de La Serena en Extremadura roza el 92% de capacidad por primera vez en 40 años

embalse de La Serena en Extremadura roza el 92% de capacidad por primera vez en 40 años

  • NeoLynx
  • Mayo 12, 2026
  • 2 minutos

El embalse de La Serena en Extremadura ha alcanzado un nivel histórico al superar el 92% de su capacidad por primera vez en 40 años. Este logro se debe a las lluvias intensas de los últimos meses, que han mejorado significativamente la situación hídrica en la región.

El embalse, situado en la provincia de Badajoz, alcanzó a comienzos de mayo de 2026 el 92,6% de su capacidad, con más de 2.980 hectómetros cúbicos almacenados. Esto supone un aumento notable respecto a años anteriores, cuando la sequía era un problema grave en la zona.

Un nivel histórico en el embalse de La Serena

El embalse de La Serena, en la provincia de Badajoz, ha alcanzado un nivel del 92,6% de su capacidad, lo que supone un total de 2.980 hectómetros cúbicos almacenados. Esto es especialmente significativo ya que no se había alcanzado un nivel similar desde su puesta en servicio a principios de los años noventa.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana activó un desembalse controlado para aliviar la presión y evitar posibles riesgos. Este movimiento permite ajustar el volumen de agua sin poner en peligro a las poblaciones cercanas.

La importancia del embalse de La Serena en Extremadura

El embalse de La Serena es crucial para la región, ya que asegura el abastecimiento de agua en una zona que depende directamente de él. Con una capacidad total de cerca de 3.219 hectómetros cúbicos, el sistema puede cubrir las necesidades urbanas y agrícolas durante años, incluso en períodos de sequía.

La agricultura de regadío es uno de los sectores que más se beneficia de este embalse. Miles de hectáreas en la provincia de Badajoz dependen de estas reservas para producir cultivos como arroz, tomate o frutales.

Beneficios adicionales del embalse

Además de asegurar el abastecimiento de agua, el embalse de La Serena también regula el comportamiento del río, evitando crecidas bruscas en episodios de tormentas y manteniendo un flujo mínimo en verano. Esto reduce los riesgos en municipios ribereños y protege infraestructuras.

La central hidroeléctrica asociada al embalse también aprovecha el agua desembalsada para generar energía renovable, lo que supone una contribución importante a la reducción de emisiones directas.